Dic 20, 2012
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Obama podría vetar el plan republicano para evitar el abismo fiscal

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La Casa Blanca ha advertido este miércoles de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, podría vetar la propuesta republicana para evitar el llamado ‘abismo fiscal’, autodenominada ‘Plan B’, si es aprobado por el Congreso.

«El enfoque (republicano) no es equilibrado, por lo que el presidente podría vetar la propuesta legislativa, en el improbable caso de que sea aprobada en el Congreso», ha dicho el director de Comunicación de la Casa Blanca, Dan Pfeiffer, en un comunicado.

Pfeiffer ha explicado que «el ‘Plan B’ consiste en continuar con las exenciones fiscales a los más ricos –de media, se ahorrarían unos 50.000 dólares (37.815 euros)– y en eliminar las exenciones fiscales de las que se benefician 25 millones de familias que luchan por sobrevivir».

También ha alertado de que «eliminará un sustento vital para dos millones desempleados estadounidenses que están luchando por encontrar trabajo, justo unos días después de Navidad, y recortará profundamente el programa sanitario Medicare».

Además, el director de Comunicación ha subrayado que todo ello no servirá para nada porque «no conseguirá reducir el déficit público, ya que, contra toda lógica, sus autores solo quieren subidas tributarias, no recortes del gasto».

«El pueblo estadounidense ha dejado claro que no aceptará un enfoque económico que coloca una carga demasiado grande sobre la clase media –los ancianos, los estudiantes, los más vulnerables–, mientras que pide muy poco a los más ricos», ha advertido.

Por contra, ha destacado que Obama «cree que demócratas y republicanos tiene la oportunidad de alcanzar un acuerdo equilibrado que sea bueno para la economía, para las familias y para el futuro de Estados Unidos».

«El presidente busca un acuerdo que se sitúe a medio camino entre las subidas tributarias y los recortes del gasto, ofreciéndose a trabajar con los republicanos para reducir la partida de gastos en un billón de dólares (756.303 millones de euros)», ha subrayado.

Así, ha instado a la oposición a trabajar con el Gobierno «para resolver las diferencias pendientes y encontrar una solución razonable a esta situación, en lugar de llevar a cabo ejercicios políticos que aumentan la posibilidad de que los tributos se disparen». «El pueblo estadounidense no merece menos», ha estimado.

OPOSICIÓN «IRRACIONAL»

En respuesta, Brendan Buck, el portavoz del presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, ha considerado que «la oposición de la Casa Blanca (al ‘Plan B’) es cada día más irracional».

Por su parte, Boehner ha advertido de que el Partido Republicano cuenta con los votos suficientes para sacar adelante la propuesta legislativa en la Cámara de Representantes, por lo que ha instado a Obama a «ponerse serio» y a presentar un plan de reducción del déficit público que sea equilibrado.

LAS PROPUESTAS

En su última reunión, Obama propuso a Boehner aumentar los ingresos en 1,2 billones de dólares (un billón de euros) gracias, sobre todo, a una subida tributaria y reducir el gasto en 930.000 millones de dólares (706.000 millones de euros), principalmente, aplicando un porcentaje reducido de la inflación a los programas sociales del Gobierno.

Boehner rechazó la propuesta al considerar que no es «equilibrada» y defendió el ‘Plan B’, que consiste en aceptar una gran subida tributaria para quienes ganen más de un millón de dólares (755.983 euros) al año y aplicar otra más moderada al resto de contribuyentes, así como eliminar las deducciones fiscales, de las que se beneficia, sobre todo, la clase media.

Ambas propuestas suponen un avance respecto a las posiciones iniciales de demócratas y republicanos, ya que los primeros abogaban por aplicar una gran subida tributaria a quienes ganen más de 250.000 dólares anuales (188.993 euros), sin tocar los impuestos a la clase media ni los programas sociales, y los segundos se oponían firmemente a cualquier aumento fiscal para la clase alta.

No obstante, todavía quedan algunos flecos para sellar el acuerdo. La batalla se centra en determinar la cifra de ingresos anuales a partir de la cual se aplicará la gran subida tributaria. Obama ha aceptado elevarla desde 250.000 dólares a 400.000 dólares (302.389 euros) anuales, pero Boehner sigue obcecado en el millón de dólares anuales.

Así configurado, el acuerdo podría favorecer a los republicanos, ya que finalmente habrían aceptado repartir la carga fiscal entre las clases media y alta, aunque llevaría a Obama a afrontar el descontento de los demócratas por elevar el coste de la vida a los beneficiarios de los programas sociales del Gobierno, a excepción de los más vulnerables.

El Gobierno y los legisladores estadounidenses –tanto demócratas como republicanos– están obligados a llegar a un acuerdo antes del próximo 31 de diciembre, cuando expiran las exenciones fiscales aprobadas durante el Gobierno de George W. Bush.

De sucumbir al ‘abismo fiscal’, el 1 de enero de 2013 entrarían en vigor, en virtud de un automatismo, una serie de impuestos –cuya cuantía total asciende a 600.000 millones de dólares (462.000 millones de euros)– que llevaría a la economía estadounidense a otra recesión.

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Norteamérica

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