Nov 24, 2012
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Localizadas paredes de construcciones en el yacimiento romano de Isla de Lobos

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Tras la finalización de la primera fase de excavación, la aparición de los hallazgos más recientes en el yacimiento arqueológico de Isla de Lobos, al norte de Fuerteventura, arrojan nuevos datos sobre el que podría ser el primer asentamiento estacional de una población romana localizado en las Islas Canarias.

 

Después de llevar a cabo una primera excavación exploratoria antes del verano, y reanudados los trabajos de prospección tras el mismo hasta el presente momento, el equipo científico que conforman técnicos del Cabildo de Fuerteventura, el Museo Arqueológico de Tenerife (dependiente del Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife) y la Universidad de La Laguna, han concluido este mismo fin de semana la primera etapa de los trabajos de campo.

 

Los primeros sondeos permitieron identificar ente otros materiales restos de cerámica –presumiblemente de torno- y numerosos fragmentos de conchas de Thais haemastoma, lo que popularmente se conoce como carnadilla, un molusco utilizado en el periodo imperial romano para la elaboración de la púrpura, un valioso tinte. En estas últimas semanas, han comenzado a aparecer restos de estructuras constructivas cuyo hallazgo sigue, a falta de investigaciones más detalladas, en la línea de que el yacimiento podría estar relacionado con la existencia de un asentamiento para la industria manufacturera de la purpura romana en este asentamiento.

 

La tipología y la técnica de elaboración de los materiales hallados, indican que este asentamiento puede corresponder a un periodo enmarcado entre los siglos I a. de C. y II d. de C. También es destacable la aparición de muros, restos de cerámica, y miles de fragmentos de carnadilla fracturados siguiendo un mismo patrón, hecho este último asociado a una manipulación intencionada y estandarizada que hubiera permitido extraer la totalidad de la púrpura.

 

Para conocer de cerca los avances en las investigaciones, se trasladaron esta mañana hasta el Islote de Lobos el presidente del Cabildo de Fuerteventura, Mario Cabrera, el consejero de Cultura y Patrimonio Histórico en la Corporación Insular, Juan Jiménez, y la concejala de Cultura en el Ayuntamiento de La Oliva, Soledad Aguiar.

El equipo técnico que ha participado en la investigación cuenta por parte del Museo Arqueológico de Tenerife y OAMT, con Mercedes del Arco, Carmen Benito, Candelaria del Rosario, María García Morales y Ruth Rufino; por la Universidad de La Laguna, con Carmen del Arco, José Domingo Acosta, Miguel Miranda y Enrique Vivancos; y por el Cabildo, con  Mila Estupiñán, Rosario Cerdeña, Ignacio Hernández y Luis Mata. La dirección del proyecto se encuentra compartida entre las tres entidades y en las personas de Mercedes del Arco, Carmen del Arco y Mila Estupiñán.

 

Mario Cabrera, presidente del Cabildo de Fuerteventura, destacó que “hasta ahora se han podido constatar indicios muy interesantes en este yacimiento. Por lo que tenemos que conseguir entre todas las administraciones la financiación necesaria para que las siguientes fases de prospección puedan continuar desde que las condiciones lo permitan, dado que se espera una prospección bastante larga”.

 

El consejero insular de Recursos Humanos, Educación, Cultura y Patrimonio Histórico, Juan Jiménez, adelantó que el interés de todas las partes es “retomar los trabajos de campo en torno a la primavera. Mientras tanto esperamos poder seguir conociendo los resultados de los análisis a los elementos excavados que aporten nueva información sobre este excepcional yacimiento”. El consejero agradeció especialmente los esfuerzos realizados por el personal del MAT, la ULL y el propio Cabildo para sacar este proyecto adelante.

 

Soles Aguiar, señaló que “en el norte de la Isla este descubrimiento ha despertado la atención y el interés de los vecinos del municipio. Lo que se pretende sin duda es seguir impulsando una investigación que recupera una parte de importante de la historia de esta Isla historia”.

 

Mercedes del Arco, arqueóloga directora del proyecto desde el Museo Arqueológico de Tenerife, dependiente del Cabildo de Tenerife, apuntó que “estos trabajos de los que ahora finaliza una nueva etapa forman parte de un proyecto de investigación que entre las tres entidades venimos realizando desde hace varios años, y que se dedican a indagar sobre el poblamiento de Canarias, incluyendo estudios en otras islas. Hasta ahora, los sondeos realizados han permitido descubrir una concentración importante de lo que denominamos carnadilla, (Thais haemastoma) y conocido como púrpura”.

 

Del Arco enumeró durante las últimas prospecciones han aparecido pisos de habitación, restos de alimentos, fragmentos de ánfora, cerámica de cocina, cerámica fina y restos de elementos metálicos “que habrá que estudia a partir de ahora para poder conseguir concusiones más contundentes. “Lo más importante, añadió, es la aparición de restos de muros sobre una planta rectangular en la zona del yacimiento. En próximas etapas de excavación, continuaran los trabajos alrededor de estos muros”.

 

 

CONTEXTUALIZACION HISTÓRICA

 

Romanos y aborígenes

 

En lo respectivo a la cerámica de torno, su localización es muy importante debido a que, si se confirma su cronología, se demostraría que en Canarias hubo desde una época muy temprana emplazamientos de pueblos que conocían su utilización y que de alguna forma convivieron o mantuvieron contactos con los aborígenes, quienes para la realización de objetos de cerámica recurrían a la elaboración a mano.

 

Hasta ahora sí se habían localizado en Canarias de forma puntual otros restos de cerámica de torno relacionada con las culturas clásicas del Mediterráneo, pero la singularidad del yacimiento en Isla de Lobos radica en que la cerámica aparecería ya contextualizada en un emplazamiento concreto y con actividad también relacionada con la obtención de tintes para su posterior comercialización.

 

Comercialización de la ansiada púrpura

 

Los tejidos teñidos de púrpura gozaron de gran popularidad en todo el mundo antiguo, desde los fenicios hasta los romanos. Eran considerados objetos de lujo y signo de distinción social, hasta el punto de que el propio Estado controlaba su monopolio y se organizaban expediciones comerciales y militares en busca de los productos necesarios para su elaboración. También se establecieron bases en la costa africana atlántica para su extracción. Las costas de la denominada Mauritania-Tingitana tenían una potente industria de púrpura, por lo que debido a su cercanía con Canarias, se podría apuntar como teoría que también la tuvieran las Islas, donde ya los autores clásicos situaron los Campos Elíseos.

 

En este sentido, cabe recordar que ya desde el I milenio a. de C. se desarrolló la expansión comercial desde el Mediterráneo oriental a cargo de pueblos navegantes como los fenicios y griegos, que buscaban fuentes de abastecimiento de materias primas y nuevos mercados para sus productos. Los conocimientos náuticos de estos pueblos para navegar en alta mar permitieron esta expansión.

 

Esta actividad se vio acompañada de numerosos viajes exploratorios o periplos que propiciaron el establecimiento de colonias y emporios fenicios en la costa atlántica, como los de Gadir, Lixus y Mogador, en donde se desarrolló una importante industria pesquera. La producción de garum (una conserva realizada a base de pescado) dio origen a una rica industria de salazón que era comercializada por todo el mundo púnico, griego y romano. Y que también podría ser otra de las justificaciones de la presencia romana en la Isla de Lobos.

 

Las Islas Canarias, si se confirman las hipótesis iniciales apuntadas con localizaciones como la de Isla de Lobos, no fueron ajenas a este largo proceso comenzado desde el milenio I a. de C. que finalizaría con la crisis del Imperio de los s. III-IV d. C. y el posterior abandono de las factorías de salazones de la Mauritania Tingitana.

 

En este sentido, la situación estratégica del archipiélago canario facilitó el establecimiento de las rutas comerciales de navegación atlántica. La gran riqueza en túnidos de las aguas del banco pesquero canario-sahariano pronto convertiría a las islas en una valiosa fuente de recursos pesqueros. La descripción de las Islas Afortunadas que Plinio extrae de la expedición de Juba II nos revela el conocimiento y la frecuentación del archipiélago desde la Antigüedad. Existen evidencias indiscutibles que confirman en las islas la presencia de poblaciones púnicas y romanas relacionadas con la explotación de estos y otros recursos naturales como la madera o el múrex, que propició el desarrollo de rentables industrias de tinte de púrpura en la Antigüedad.

 

Crónicas de asentamientos en Lobos

 

La Isla de Lobos también tiene un papel destacado en las crónicas de la Conquista de Canarias por los europeos, pero ya a comienzos del siglo XV. Tras la conquista de Lanzarote (1402), la expedición del normando Jean de Bethencourt regresó a la Península en busca de más refuerzos, dejando un destacamento al mando de su socio Gadifer de la Salle que se asentó en el islote de Lobos, que serviría de base para la posterior conquista de Fuerteventura.

 

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Fuerteventura

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