Nov 2, 2012
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El Almácigo recupera la mayor molina de Fuerteventura

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El Almácigo recupera la molina de mayor altura de Fuerteventura, con más de 8 metros de longitud en su torre, y que cuenta también con las aspas de más longitud de este tipo de estructuras. Personal del departamento de Obras Públicas del Cabildo colabora hoy en el montaje con los carpinteros especializados en la restauración de este tipo de estructuras, aprovechando que las condiciones meteorológicas han mejorado con respecto a los últimos días.

El presidente del Cabildo, Mario Cabrera, y la consejera de Obra Públicas, Edilia Pérez, supervisaron esta mañana los trabajos de instalación, que finalizarán a lo largo de la jornada, para luego comenzar a ajustar el funcionamiento del eje, el rotor y la piedra, de manera que a lo largo de los próximos días ya pueda entrar en funcionamiento con normalidad.

Mario Cabrera subraya la importancia de este elemento industrial, “no sólo es la mayor molina de la Isla, sino que se da la circunstancia de que es la única que contaba con dos piedras de moler gracia a un dispositivo que permitía disponer también en el mismo lugar de un motor convencional. Cuando no había viento y durante los últimos años que estuvo en servicio funcionaba con el motor, hasta hace apenas dos décadas”.

Recordó además que está molina “ha estado al menos en tres emplazamientos distintos a lo largo de su historia y conserva marcas en su estructura de cada vez que se desmontaba para su traslado. Primero estuvo en La Ampuyenta, luego se trasladó hasta El Cotillo y finalmente fue recuperada e instalada en El Almácigo, su actual emplazamiento. Se da la circunstancia que en El Almácigo también hay otra molina, la más pequeña de la Isla, gracias a una ingeniosa adaptación de un antiguo molino de mano, y cuya restauración también queremos afrontar”.

Por su parte, la consejera de Obras Públicas, Edilia Pérez, señaló que “esta restauración forma parte de un programa más amplio, que gradualmente nos está permitiendo recuperar una veintena de molinos y molinas. Una vez acabada, los propietarios se comprometen a mantener la estructura y facilitar las visitas. La actuación incluye también la recuperación del almacén de la molina, donde se conserva al piedra de moler y todos los utensilios”, explicó.

La molina de El Almácigo cuenta, junto a otros 23 molinos de la Isla, con la declaración de Bien de Interés Cultural

Esta molina, denominación que se da a los molinos ‘hembra’, se encontraba en desuso desde hace dos décadas. Su recuperación ha necesitado de un minucioso trabajo de restauración de sus elementos de hierro y madera, así como la restitución de aquellos más deteriorados, tarea que se llevó a cabo durante varios meses por encargo del Cabildo en el taller que regenta el carpintero majorero Domingo Molina.

En cuanto a la rehabilitación del edificio de la molina, los trabajos fueron realizados directamente desde la Consejería de Infraestructuras y Ordenación del Territorio del Cabildo. El personal de la Corporación se ocupa también del ensamblaje de la maquinaria (torre, aspas y maquinaria de molturación), de la instalación del capacete para cerrar definitivamente la cubierta del edificio y de la rehabilitación del entorno.

Esta acción de restauración ha dado un muy buen resultado puesto que ha sido posible recuperar la mayoría de las piezas de la maquinaria de la molina, mientras que las piezas renovadas mantienen su tipología tradicional.

Las piezas de madera originales que se han recuperado en este proyecto son la estructura de la torre (también llamada destiladera, por su forma), la tolva, la canaleja, el pivote o puyón, las dos ruedas dentaras y la base o cruceta. Las piezas de metal también se han restaurado, como son el pivote o puyón, el husillo, la lavija del freno, el cangrejo y la aguja o eje. Los que han necesitado ser reproducidos son principalmente parte de las aspas, varias maderas y tornillos de la torre, entre otros.

Los molinos ‘hembra’ una innovación.

Las molinas o ‘molinos hembra’, aunque menos comunes que los molinos, son un elemento arquitectónico cuyo uso se extendió durante décadas en el entorno rural de Fuerteventura, debido a que su utilización o alquiler suponía un proceso fundamental en el economía de la Isla, eminentemente cerealista.

La invención de la molina o molino ‘hembra’ se atribuye a Isidoro Ortega, natural de Santa Cruz de La Palma, en el siglo XIX. Su principal innovación es que reúne en una única planta las actividades de molienda y manipulación del grano, lo que supone una ventaja con respecto al molino (que ya existía en Canarias a finales del s. XVIII), en el que el molinero ve dificultada su tarea al tener que desplazarse constantemente entre las dos o tres plantas del edificio.

Otra cualidad sorprendente de la molina es su ‘portabilidad’. Al ser su principal característica la marcada diferencia entre la maquinaria y el edificio, la molina permitía a sus propietarios, en caso de necesidad, transportar en un momento dado la torre y la maquinaria de molienda a una nueva edificación, lo que resultaba relativamente sencillo ya que ésta consta únicamente de una sola habitación cuadrangular.

Asimismo, la configuración de la molina facilitaba su desmontaje cada cierto tiempo, operación que era necesario realizar para ‘picar’ las piedras de moler una vez que alcanzaban cierto nivel de desgaste, como consecuencia de la fricción.

Proceso de molturación

El proceso comienza colocando las velas, que están en las aspas, de cara al viento. La torre de la molina, que es capaz de girar sobre si misma, se orienta manualmente desde afuera utilizando el rabo o timón, que se fija al suelo. El giro horizontal de las aspas se transforma en vertical al pasar la rotación de la rueda dentada al husillo. Este giro se fija en la piedra molinera superior a través de una pieza llamada cangrejo. La molienda del grano se produce gracias a la fricción entre la piedra molinera superior e inferior, que es fija. El grano tostado cae inicialmente desde la tolva a la canaleja y, a medida que se va triturando, se desplaza hacia fuera hasta las paredes de la balsa o harinal, desde donde, finalmente, cae pasando por el cajón hasta el saco o costal.

Los molinos y molinas se controlan utilizando la palanca de freno, que cuenta con una pletina metálica que presiona la rueda dentada para disminuir su fuerza. Asimismo, el molinero debe controlar al mismo tiempo la separación entre las dos piedras para regular el grado de molturación del grano. Esto se hace mediante otra palanca situada en la parte inferior de la balsa.

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