Oct 27, 2012
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No me representan

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Llevamos 5 años inmersos en una crisis económica sin precedentes y nuestros políticos no hacen más que dar palos de ciego y recortar, en lugar de invertir en mantener. Tampoco se les pasa por sus cabezas ayudar a las pocas empresas que aún funcionan, no facilitan la creación de nuevos negocios y, desde luego, en su eje de acción diario, siempre se olvidan de uno de los sectores sociales más vulnerables y con el que, esta crisis económica que nos azota, se ha cebado agresivamente, la juventud. A los jóvenes, en definitiva, nos queda hacer futuro a pesar de los ruines del pasado y los sabios granujas del presente.

Es de público conocimiento que, se recurre como táctica por parte de la casta política, en los tiempos que corren, más si cabe, al uso de las excusas, echar las culpas a los predecesores por la herencia recibida y mientras, dicho sea de paso, no hacen apenas nada por cambiar el panorama. ¡Canarias no merece tener un tercio de sus ciudadanos sumidos en la pobreza, un 15% menos de salarios, encabezar el paro y la cola en la formación!

Asimismo, los políticos palmeros, a mi forma de entender, deberían ser imaginativos, ya que con nuestras herramientas y posibilidades podríamos generar un caldo de cultivo adecuado para la creación de empleo. La Palma no se merece a unos malos gobernantes que sigan obviando las dificultades de su ciudadanía, engordando el Capítulo I (personal político y cargos de confianza) de los presupuestos de las diferentes administraciones insulares, mientras el pueblo pasa hambre, el paro no da tregua y, siendo realistas, de seguir con la misma tónica, más pronto que tarde, tendremos la más que alarmante cifra de los 12.000 parados.

Siguen, en definitiva, los que no me representan, en sus constantes apariciones mediáticas o en las mismísimas sesiones plenarias, sin presentar una sola política productiva de creación de empleo. Tampoco, ni por asombro, se les pasa por sus cabezas el gestionar con rigor, con coherencia, el poco dinero que tenemos. ¿Realmente urgía crear una playa artificial en Santa Cruz de La Palma? Por todo ello, me pregunto lo siguiente: ¿No es vital, para el desarrollo turístico insular, dotar a Fuencaliente con El Remo de la tan anhelada conexión? ¿Dada la tasa de envejecimiento poblacional no es necesario contar con un Centro Sociosanitario? ¿Hasta cuándo seguiremos soportando, sufriendo, el desbordamiento del Centro de Salud de Los Llanos de Aridane, de Urgencias, que da cobertura a todos los ciudadanos del Valle? ¿Cuándo tendremos un Hospital Comarcal en el Valle de Aridane?. Muchas incógnitas, una Isla agonizando, estancada social y económicamente y unos políticos, dicho sea de paso, que le dan poco valor a la palabra, vendiéndonos, constantemente, a bombo y platillo en sus programas electorales con los que han concurrido a las diferentes citas electorales, por ejemplo, la finalización de las obras del Parque Cultural Islas Canarias y del Muelle del Puerto de Tazacorte, la creación del Auditorio Insular o el “famoso” puente sobre el Barranco de Las Angustias…

Sobre todo lo expuesto, queridos lectores, llego a la siguiente conclusión: ¿Cómo encontrarle sentido a que alguien que ha destrozado nuestra Isla e hipotecado el futuro de varias generaciones obtenga la preferencia de los votantes? Por supuesto que, entre muchas cuestiones más, podemos culpar, y culpa hay, al concepto que, determinados políticos tienen sobre los medios de comunicación, pues se rigen por la frase de “todo para uno y nada para el otro”, ya que la mayor corrupción de los principios éticos de una sociedad se refleja en la capacidad de convivir con la mentira para sobrevivir.

Da igual que sea para sobrevivir políticamente, o que sea para sobrevivir económicamente. La fórmula de si pagas escribo o hablo bien de ti aunque sean grandes mentiras, y si no pagas te silencio o te desacredito impidiendo que se cuente siquiera una pequeña verdad, es propia de espíritus miserables y de sociedades degradadas. Además, la técnica burda de usar los titulares como lupa para convertir en elefantes a los microbios, o la trampa del anónimo informante para inventar noticias inverosímiles, son versiones disimuladas de la mentira como corrupción.

Por eso, cualquier pretensión de cambio y de regeneración ética en nuestra Isla exige la recuperación de un sistema respetuoso de medios de comunicación libres, serios y honrados, en el que sobran los mentirosos y los manipuladores.

Jafet Barreto es presidente de Alternativa XXI
www.jafetbarreto.com

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Opinión

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