Oct 23, 2012
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Detectan un total de 1.042 casos de tos ferina en Canarias entre enero y octubre de este año

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Canarias ha detectado un total de 1.042 casos de tos ferina entre enero y octubre de este año frente a los 695 del pasado año y los 14 de 2010, según ha dado a conocer este martes la Sociedad Canaria de Pediatría Extrahospitalaria que ha pedido que se extremen las precauciones ante esta “epidemia” en las islas que ha provocado un aumento del número de casos de tos ferina o convulsiva.

Para ello, apuntan a la necesidad de fomentar las medidas de prevención, especialmente la vacunación para evitar el contagio de esta enfermedad que puede causar discapacidad permanente o la muerte entre los niños menores de un año, según ha informado la Sociedad en un comunicado.

Y es que según los últimos datos emitidos por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias, a través del sistema de Enfermedad de Declaración Obligatoria (EDO), el archipiélago se sitúa como la comunidad española con “más incidencia” de esta patología, con el 40 por ciento del total de enfermos a nivel nacional, advirtiendo que incluso pudiendo ser mayor el número de afectados.

Por islas, es Gran Canaria la que concentra el mayor número de afectados, con 482 casos; y tras ella se sitúa Tenerife con 470; Fuerteventura con 38; Lanzarote con 31; La Palma con 12; y La Gomera con 9.

En cuanto a los 78 pacientes que necesitaron de ingreso hospitalario (77 niños y 1 adulto), 14 de ellos debieron ingresar en la UCIP (Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos), e incluso se produjo el fallecimiento de una niña que apenas tenía un mes de vida.

Ante esto, la Sociedad insiste en la necesidad de extremar las precauciones y cumplir el calendario de vacunaciones de manera estricta a partir de los dos meses de vida de los bebés. En el caso de la tos ferina, se necesitan tres dosis para una protección completa y, por lo tanto, hasta cumplir los 6 meses los niños estarán desprotegidos.

Por ello, los especialistas consideran que la mejor manera de evitar el contagio de esta enfermedad es a través de la ‘Estrategia NIDO o COCOONING’, consistente en vacunar con difteria, tétanos y tos ferina acelular (Tdpa) tanto a las madres, inmediatamente después del parto, como a otros familiares que tengan contacto íntimo con los recién nacidos y niños menores de un año.

En este sentido, se citó al padre, hermanos, abuelos, cuidadores y personal sanitario. Esta estrategia, señalan, ya se ha puesto en práctica en otros países como Estados Unidos, Alemania, Francia, Australia, Bélgica y Costa Rica, “con resultados positivos”.

Asimismo indicó que desde finales de 2011 las Autoridades Sanitarias de Estados Unidos aconsejan vacunar con la acelular (Tdpa), a todas las mujeres embarazadas en el tercer trimestre (después de la semana 20), para proteger a la madre y al recién nacido al considerar que la vacuna “es segura para ambos al contener proteínas purificadas de la bacteria -no gérmenes vivos-, que impiden la transmisión de la enfermedad”.

En este sentido, también señalan que generalmente dicha vacuna “es bien tolerada” aunque puede producir algunos efectos secundarios transitorios como dolor e hinchazón en el sitio de la inyección, fiebre, dolor de cabeza, dolor de las articulaciones y dolores musculares.

TOS FERINA

Por otro lado, se explicó que la tos ferina es una enfermedad infecciosa de las vías respiratorias altas, provocada por las bacterias Bordetella pertussis y altamente contagiosa, que ha repuntado en los últimos años, en general, en todo Occidente.

En este sentido, apuntó que en Canarias, tras años con una incidencia baja (14 casos en 2010), en 2011 y 2012 ha registrado un incremento “importante”, con casos detectados en adolescentes y adultos.

Asimismo, se caracteriza por la inflamación traqueobronquial y accesos típicos de tos violenta espasmódica, que produce sensación de asfixia y un ruido estridente durante la inspiración al intentar coger el aire aunque “sólo llega a ser realmente peligrosa en el caso de los lactantes, hasta los seis meses de vida, pudiendo causar discapacidad permanente o la muerte de los bebés”.

Respecto a su contagio está considerada como una enfermedad “altamente contagiosa” y con una detección “especialmente compleja” por la semejanza de los síntomas con los de otras patologías comunes y a su fácil propagación a través del aire.

Y es que, añaden, que basta con que una persona infectada estornude o tosa para que las pequeñas gotitas que contienen la bacteria diseminen la enfermedad de persona a persona o a través del contacto con las manos contaminadas por las secreciones respiratorias.

En cuanto al período de incubación, desde que se produce el contagio hasta la aparición de los primeros síntomas, oscila entre 7 y 21 días aunque la infección generalmente puede durar hasta seis semanas. Un paciente con tos ferina puede contagiar a otras personas hasta 21 días después de haber empezado a toser, sobre todo, los niños mayores, adolescentes y adultos.

SÍNTOMAS

De todos modos, los primeros síntomas de la tosferina son los propios de un catarro común, tales como congestión nasal, estornudos y tos leve aunque en la mayoría de casos no se produce fiebre.

Posteriormente, a los pocos días o dos semanas después, los episodios de tos empeoran, especialmente por la noche, y aparecen accesos violentos, repetitivos que dificultan la respiración y provocan sensación de asfixia. Además, tras el acceso de tos puede aparecer un fuerte silbido o ‘gallo’ al conseguir respirar y vómitos generalmente de flemas.

En el caso de los lactantes y niños pequeños pueden presentar cianosis facial (color azulado alrededor de la boca) y agotamiento posterior y aunque en los bebés pequeños la tos puede ser mínima o inexistente, éstos pueden dejar de respirar hasta 20 segundos o más por ‘apnea’ (en el 60 por ciento de los niños menores de un mes), lo que requiere de consulta inmediata al Servicio de Urgencias.

Respecto a niños mayores, adolescentes y adultos la enfermedad puede pasar inadvertida, ya que los síntomas “no son tan llamativos” y tener, únicamente, tos durante más de 2 semanas.

Ante esto se insiste en la necesidad de vacunar a los niños de acuerdo con el calendario oficial, es decir, a los 2, 4, 6 meses y los refuerzos de 18 meses y 6 años; mantener a los bebés lejos de cualquier persona con tos o síntomas de resfriado; o si se considera que el niño puede tener síntomas de tos ferina acudir al médico, entre otras medidas.

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Canarias · La Palma

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