Jun 14, 2012
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Justo Fernández será distinguido por su lucha por las libertades, la verdad y la justicia social

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El Mañana viernes 15 de junio se cumplen 35 años de la fundación del Centro de la Cultura Popular Canaria. En el marco de este señalado aniversario, el CCPC distinguirá con el Premio San Borondón (a título póstumo) a Justo Fernández en reconocimiento a su lucha por las libertades, la verdad, la justicia social y la dignidad del pueblo canario.

El acto dará comienzo a las 20:00h en la Sala San Borondón (C/Daute, esquina C/Cruz de Candelaria). En el mismo intervendrán personas destacadas que compartieron amistad y militancia con Justo Fernández, entre ellos Ramón Tamames y Sebastián Álvarez Cambreleng. Se proyectará un amplio reportaje de las imágenes más representativas de las distintas vertientes que conformaron la vida del sindicalista y comunicador palmero.

Justo Fernández Rodríguez nació en el año 1936 en Los Llanos de Aridane (Isla de La Palma) y falleció el pasado 25 de mayo en Santa Cruz de Tenerife. El testimonio de una vida de lucha por las libertades, la justicia social y la verdad, lo reflejó en esta autobiografía escrita en tercera persona.

Con 16 años, al perder la beca del Ayuntamiento, por un incidente con el director de la Academia, comenzó a trabajar en la Sucursal del Banco Hispano Americano, donde, pronto, manifestó su rebeldía a continuar trabajando, cada día, después de la hora de salida, o a no disfrutar todas las vacaciones reglamentarias.

Su afición a la pesca submarina, al boxeo y la lucha canaria, le creaban continuos problemas con los jefes del banco, porque era el único que se marchaba al terminar la jornada legal de trabajo. Unos meses después, pese a la presión de la dirección, fue elegido enlace sindical, desarrollando una persistente labor de denuncias, a la Dirección Regional del Banco y a la Delegación Provincial de Trabajo, de Tenerife. Unos años más tarde, en 1965, un problema médico familiar, le obligó a pedir el traslado a Madrid, para estar cerca de la clínica de La Paz.

En la Oficina Principal del BHA de Madrid, con 3.500 trabajadores, aunque no tenía nada que ver con lo que sucedía en Los Llanos, no tardó en rebelarse contra los abusos, enfrentándose directamente a los jefes, que tenían atemorizados a los trabajadores. En 1966 se convocaron elecciones sindicales. El sátrapa que dirigía el Sindicato Vertical, fascista, José Solís Ruiz, instó a los trabajadores a «elegir al mejor», abriendo un poco el campo electoral.

Justo Fernández se presentó en solitario, al margen de las candidaturas auspiciadas por la Dirección del Banco, de las apoyadas por las jerarquías verticales y de las organizaciones que luchaban por un sindicalismo libre, democrático e independiente. Dirigió una carta a todos los trabajadores, prometiendo luchar contra los abusos de los jefes y de la dirección del Banco. Sorprendentemente tuvo el mayor respaldo representativo y el mayor número de votos directos de todo el proceso electoral, en toda España.

Se hizo una promesa: convertir a «los empleados de chaqueta y corbata» , de la Banca, en trabajadores que luchaban, como los del metal, las minas o la construcción, para conseguir sus reivindicaciones superando el paternalismo y el miedo que reinaba en el sector. No fue fácil. Pero, después de viajar por toda España, utilizando las noches, con éxitos y fracasos, para establecer contactos con los trabajadores del sector, llegó a formar una red de contactos que recibían el aluvión de circulares y panfletos que era capaz de publicar, utilizando los propios medios del banco, el correo interno, con la colaboración de decenas de trabajadores, para su distribución por las sucursales del Banco Hispano y en las oficinas centrales de todos los Bancos de las grandes capitales.

Una vez, Martín Villa, Ministro de Relaciones Sindicales, le llegó a preguntar que cuántos eran los que escribían los panfletos que firmaba y distribuía. Simplemente, era el resultado de muchas noches sin dormir. Pronto, atrajo la atención de los máximos dirigentes del Sindicato Vertical y de la Brigada Social, cuya sede central estaba en la Puerta del Sol, a trescientos metros de la sede central del Banco Hispano Americano.

Comenzaron los seguimientos, las advertencias de «tomar medidas», los obstáculos y las represalias. Pilar Urbano, en su libro «Yo entré en el CESID», (páginas 150-151) relataba las confesiones de uno de sus miembros, con problemas de conciencia: «No me encaja que yo tenga que vigilar al cura García Salve, al estudiante Mohedano, a los políticos Luis Gómez Llorente y Pablo Castellano, a los sindicalistas Marcelino Camacho y Justo Fernández, «el guanche»… No me encaja, tantísimo esfuerzo, tantísimo despliegue, tantísima vela nocturna, para controlar a unas personas que, aunque estén conspirando, no hacen daño a nadie, ni le quitan a nadie lo que es suyo… Yo les veo reunidos hasta las dos de la madrugada con sus poliqueterías de blablabla pacífico, cargado de ideales… Y vuelvo a verlos, entrando en sus trabajos tempranísimo, por la mañana. Es gente que trabaja mucho, que descansa poco, que viste mal, que no tiene ni un pequeño dispendio, ni en lujo, ni en nada… Y que quienes me manden a espiarles y tenerlos a raya y acosarles sean el ministro Oriol, o Villar Palasi, o Solís Ruiz o Arias Navarro…»

Varios expedientes sindicales, seis detenciones, dos registros domiciliarios, dos procesamientos y la desposesión de los cargos sindicales, fueron el «premio» del franquismo por su dedicación a la organización de los trabajadores del sector financiero.

En 1972, por su condición de abogados, conocí a Pablo Castellano y Gregorio Peces Barba. Pocos meses después, se afiliaba al PSOE y la UGT. Ese mismo año, Justo fue elegido Secretario General de la Federación de Banca, Bolsa y Ahorro. Más tarde, a la Federación se incorporaron Seguros y Oficinas y Despachos, constituyéndose la segunda organización sindical, después del Metal.

Fue elegido portavoz de la Delegación de Madrid en el Congreso de Suresnes, en 1974, donde fue elegido Secretario General Felipe González, con el voto en contra de Madrid. Justo Fernández fue reelegido Secretario General en cinco congresos, durante 17 años. En 1989 convocó un congreso extraordinario, para retirarse de la actividad sindical y regresar a Canarias.

En 1983 fue elegido por el diario «Pueblo», Figura Sindical Popular. Cuando se enteró de que habían designado a Miguel Boyer (Ministro de Economía y Hacienda) para entregarle el premio, decidió no asistir al acto. Una semana más tarde, en la redacción de «Pueblo», fueron los trabajadores los que le hicieron entrega de la placa conmemorativa.

Fue miembro de la Comisión Ejecutiva de la Federación Internacional de Empleados y Técnicos (FIET), segunda más numerosa de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), organizando campañas, reuniones y congresos en países en los que la falta de libertades y la represión hacían necesaria la presencia y el mensaje del sindicalismo libre.

En 1985 comenzó a colaborar en la mítica Antena 3 radio, analizando la actualidad socio-política, en el programa de un fenómeno emergente de la radiodifusión, Antonio Herrero. En 1989, cuando había abandonado los cargos sindicales, Antonio Herrero le ofreció participar en el programa «La Tarántula», en Antena 3 Televisión con Santiago Carrillo, Ernest Lluch y Miguel Herrero de Miñón.

Más tarde, en la COPE, como tertuliano del programa «La Mañana» , líder de audiencia, pudo debatir y enfrentarse en toda clase de temas políticos, económicos y sociales, con personajes como Manuel Martín Ferrand, Luis María Ansón, Ramón Tamames, Pedro J. Ramírez, Julián Lago, Pablo Sebastián, Jesús Cacho, Luis Herrero, José Luis Gutiérrez, José Antonio Sánchez, Amando de Miguel, Jaime Campmany, Víctor Márquez Reviriego o Jiménez Losantos, entre otros muchos.

Durante dos años, 1996-98, en la COPE, realizó el programa «Fuego Cruzado», teniendo como oponente a José Antonio Sánchez que, años más tarde, fue Director de Radio Televisión.

Desde su inicio sindical, en los peores años de la dictadura franquista, tuvo acceso a los principales medios de comunicación nacionales, diarios y revistas. Ha escrito artículos en el diario «Madrid», «Ya», «Diario 16», «Cinco Días», «ABC», «Pueblo», «El País», «El Independiente», «El Periódico», «El Mundo» y en «La Razón» durante seis años hasta que cayó en poder de Lara (de «Planeta») e intentaron cambiar el contenido de un artículo.

También escribió en las revistas «Gentleman», «Guadiana», «Cambio 16», «Actualidad Económica» y «Tiempo». En Canarias ha escrito en «La Gaceta de Canarias» y «Canarias 7». En el «Diario de Avisos» estuvo colaborando veintitrés años desde 1988 sin faltar un solo domingo. Ha participado en numerosos programas de televisión: «La Clave», varias veces y «La Máquina de la Verdad», de Julián Lago. Durante más de tres años, colaboró en el programa de Julián Lago, «Panorama de Actualidad», del Canal Nou, de Valencia.

En Canarias participó en «El Perenquén» y el «Scanner», en Canal 7, programas de indudable éxito. En Canal 8, durante casi cuatro años, participó en «Denuncia Pública», un programa de extraordinaria credibilidad popular. Y en los últimos años, en “Las Pirañas” en Radio San Borondón.

Siempre que ha dejado de participar en algún programa, ha sido por la intención de sus dirigentes o propietarios, presionados, política o económicamente, de manipular, evitar o suavizar el tono de las críticas o denuncias, siempre, amparadas documentalmente o con testimonios fidedignos. Ninguno de los medios de comunicación en los que ha colaborado, ha sido objeto de demanda alguna por las intervenciones de Justo. Sin embargo, los poderes económicos y políticos tienen medios suficientes para presionar a los rectores o propietarios de los medios de comunicación, para evitar que Justo continúe su labor en defensa de los intereses de los ciudadanos. Una y otra vez Justo ha manifestado que no escribirá, hablará o actuará en ningún medio de comunicación que pretenda condicionar o evitar su decisión irrenunciable de hablar claro, decir la verdad y denunciar los abusos, el favoritismo y la corrupción que, lamentablemente, es una constante en la actividad política canaria.

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Canarias

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