May 24, 2012
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Nace un canguro albino en Maroparque

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Maroparque tiene un miembro más en en la familia, un pequeño canguro albino que ya está empezando a sacar la cabeza del marsupio de su madre. Este logro ha sido fruto del gran trabajo de conservación animal que desarrollamos en Maroparque, así como del apoyo de las empresas del programa de apadrinamientos que llevamos a cabo, más concretamente de Don Hinchón La Palma, orgulloso padrino de nuestros wallabies de Bennett.

«Una característica de la reproducción de los canguros es que, pese a que el óvulo esté fecundado, éste puede no implantarse en el útero si las condiciones climatológicas, de alimentación, luz, etc. no son óptimas. Una vez que el óvulo se implanta, se produce un desarrollo embrionario muy breve, de unos 30-35 días, tras los cuales la cría sale por la vagina y trepa hasta el marsupio donde se agarra a las mamas de la hembra y comienza a alimentarse. Esta cría, de alrededor de 1 gramo de peso, no está aún completamente desarrollada, ya que es ciega, sorda y con las patas traseras aún por desarrollarse. En el marsupio de la madre permanecerá durante unos 6-8 meses amamantándose y, conforme vaya creciendo, sacando la cabeza por la abertura del marsupio para tomar algo de alimento del suelo. Tras estos 6-8 meses, la cría sale del marsupio volviendo a mamar de vez en cuando y, aproximadamente un mes después, se separa de la madre.

Gracias a la característica anteriormente mencionada de la implantación retardada, los óvulos de las hembras pueden volver a ser fecundados poco después de parir, pero el nuevo embrión no se desarrolla hasta que la primera cría deje de amamantarse, ya que la prolactina (la hormona que estimula la formación de leche y favorece el crecimiento en mamíferos) producida por la madre para alimentarla, inhibe el crecimiento del embrión. Por ello una hembra puede estar al cargo de 3 «crías»: Una fuera del marsupio, otra que continúa su desarrollo en el mismo, y una tercera esperando a que la segunda abandone el marsupio para poder ocupar su lugar y continuar su desarrollo. Este mecanismo, además de una forma de asegurar una buena alimentación de las crías, las hembras se aseguran el poder reemplazarlas en caso de muerte de alguna aunque no haya ningún macho con quien aparearse.»

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Ciencia · La Palma

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