Mar 24, 2012
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Amnesia ciudadana

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Entre las peculiaridades que vende Canarias (o al menos intenta vender) de cara al exterior hay una que nunca se usa, pese al interés académico que esto nos ofrece. No me refiero ni a la calidad de nuestros cielos, ni a la biodiversidad propia de nuestra región macaronésica; quizás sea porque su rentabilidad económica no es que sea nula, sino negativa, o quizás porque ya es una característica generalizada en todo el país, hablo de nuestra fauna política.

Que un nuevo caso, como el del petróleo canario, haya puesto a la palestra estas curiosas maneras de hacer política no es nada nuevo, la novedad que nos ofrece este acontecimiento es que la clase política ha plasmado estas formas en la ciudadanía cumpliéndose de una manera un tanto anómala esa triste prima de “Tenemos el gobierno que nos merecemos”.

Sobre la existencia del preciado material se lleva escribiendo desde hace años, ya en el 2004 el proceso de las prospecciones fue anulado por el Tribunal Supremo por no haberse realizado determinadas tareas previas y preceptivas. La oposición hacia estas tareas ha sido casi nula: desde el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero hasta la oposición parlamentaria autonómica de aquellos momentos pasando por el Gobierno presidido por Paulino Rivero.

¿Qué es lo que ha hecho cambiar de opinión y que se iniciaran los ríos de tinta causados por los que antes apoyaban estas actuaciones? Teniendo en cuenta que antes ya teníamos una valiosa industria turística, unos ecosistemas únicos en el mundo, etc., el raciocinio nos lleva a pensar que estos factores no han sido determinantes. ¿Qué ha cambiado entonces? La única noticia nueva es la negativa a cambiar, al menos en el corto plazo, el Régimen Fiscal y Económico de Canarias, o en otras palabras, que el Gobierno de CC-PSOE se quede sin percibir extraordinarias cantidades de dinero por la actividad petrolífera.

Pero, ¿es que acaso alguien podía creerse que a las personas que acometieron la reforma del Catálogo de Especies Protegidas les importaba el daño que el petróleo pudiera causar a nuestras especies? Catálogo que, recordemos, rebajó la protección a 290 especies, la suprimió a otras 29 y protegió a otras tantas especies desaparecidas desde hace años para evitar un balance final negativo, todo ello con el fin de construir macroproyectos urbanísticos como el puerto de Granadilla.

Pues sí, parece que hay gente que se lo ha creído, y esa curiosa amnesia que ha inundado gran parte de la ciudadanía canaria es la que a mí, personalmente, me deja perplejo. No nos manifestamos ni contra la corrupción urbanística; ni contra los Planes Insulares de Ordenación, que acometen, como el de La Palma, graves daños ambientales; ni contra el mencionado Catálogo de Especies. Pero curiosamente ahora estamos todos a una contra el petróleo, porque en palabras del presidente Rivero: “nos tratan como a una colonia”.

Dejando de lado las peculiaridades de Coalición Canaria y sus posicionamientos políticos según las ganancias económicas, no se escapan los otros dos grandes partidos, PP y PSOE, en este extraño escenario.

Para sorpresa de todos, el Partido Popular es el único que ha mantenido la coherencia tanto en la legislatura pasada como en la actual en cuanto su organización autonómica. Pero el panorama cambia si vemos la organización nacional: y es que un caso similar está teniendo lugar ante las costas valencianas, y es que allí también se han encontrado indicios de la presencia de la negra sustancia. Sustancia que el PP se niega a extraer, con mociones incluidas de ayuntamientos como el de Valencia, en el que se reiteran “sus perjudiciales consecuencias para el ecosistema marino y el turismo”. ¿Diferencias? La única que encuentro es que el PP gobierna en Valencia y en Canarias no.

Por último, el PSOE, o más bien el PSC-PSOE: su falta de coherencia no merece más categoría que un defecto de forma. De forma, en el sentido de haber aceptado un pacto con el paladín del hormigón, de la corrupción, del fracaso escolar o del actual y antidemocrático sistema electoral… Se han aliado con todo aquello que en la legislatura pasada denunciaron para decepción de gran parte de los socialistas y demócratas canarios.

Para concluir, en mi opinión y en contra de la de muchos de mis compañeros, creo que urge llevar a cabo las prospecciones petrolíferas. Con una u otra decisión nos veremos afectados de las consecuencias negativas de la extracción petrolífera. Por un lado, tenemos a Marruecos que ya ha comenzado las tareas prospectivas, porque no olvidemos que la reserva petrolífera se encuentra en la frontera con el país vecino. Por otro, tenemos que tener en cuenta que desde hace años ya padecemos algunos de los efectos a causa de los vertidos que dejan los buques petroleros que circulan cercanos a Canarias y llegan a nuestras costas o afectan a los ecosistemas canarios (y que muy pocos han denunciado). Creo que lo mejor que podemos hacer es tomar parte de las actuaciones para ser nosotros mismos quienes tomemos las precauciones necesarias para evitar cualquier desastre ecológico, y ante todo, aumentar el margen de tiempo con el que poder invertir en nuevas formas de producción de energía limpia que eliminen nuestra dependencia energética del exterior con esta pequeña oportunidad que se nos presenta.

Víctor Bethencourt Rodríguez (@victorbethen)

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Opinión

Comments to Amnesia ciudadana

  • Buen artículo, Víctor. Desde luego, lo que más ha quedado en evidencia en esta peculiar situación es la incoherente postura del gobierno autonómico de Canarias y su actitud eternamente oportunista. Desde su punto de vista, es racional oponerse a las prospecciones porque, probablemente (intuyo, aunque estaría bien ver estadísticas) éstas no tienen mucha popularidad entre el ciudadano de a pie canario. Levantar el espantajo del «anticolonialismo» es bastante populista, pero puede calar en ciertos sectores de la ciudadanía. A mi juicio, los ecologistas y algunos partidos han vertido una enorme cantidad de falacias y manipulaciones sobre el tema de las prospecciones, han exagerado y han contado medias verdades y eso ha dado ventaja al «no», al menos mediáticamente (por cierto, el papel de la autonómica es de chiste) y en la arena del debate político. Se ha dicho que eso dañará el turismo pero no se han explicado los motivos, ni tampoco por qué Noruega es un país turístico y petrolero y no ha pasado nada. La cantidad de desastres ecológicos en torno al petróleo no es alta si tenemos en cuenta la cantidad de explotaciones que hay en el mundo. El riesgo de accidente aquí, según parece, es del 0,3%. Por lo demás, si nosotros no lo hacemos y lo hace Marruecos, cualquier accidente nos afectará exactamente igual. O incluso peor. No hay elección.

    La apuesta energética que veo más razonable es combinar las existentes e invertir en la investigación de futuras posibilidades. Y aprovechar cualquier oportunidad para reducir el desempleo, que es bestial, aunque sean sólo 5.000 puestos indirectos. Las renovables, hoy por hoy, siguen siendo insuficientes. En España importamos (cara) energía de las nucleares francesas y todavía no hemos podido escapar (ni sabremos si escaparemos) del carbón y el petróleo que, de hecho, siguen siendo y seguirán siendo un tiempo más las fuentes energéticas hegemónicas. Aunque nos pese.

    Un saludo.

    Paulo Hernández marzo 24, 2012 6:34 pm Responder

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