Ene 22, 2012
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El nuevo presidente del CSIC identifica el principal problema de la educación

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l recién nombrado presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Emilio Lora-Tamayo, ha señalado que el problema de las aulas españolas «no está relacionado con los contenidos» sino «con la cultura del esfuerzo que en este país se ha abandonado desde hace tiempo».

Así, ha apuntado que en el sistema actual «se pide a los chicos menos esfuerzo» y, a su juicio, «de eso tiene culpa mucha gente, desde los padres, hasta el último pedagogo del sistema».

Sin embargo, Lora-Tamayo también ha indicado que los jóvenes científicos que llegan al CSIC a nivel de becarios «están muy bien preparados» y ha destacado que el nivel científico de España en los últimos años se ha situado entre los punteros de Europa, por delante de países que «no han sufrido recortes» como lo ha hecho la ciencia del país.

En este sentido, el presidente del CSIC ha indicado que, a pesar del recorte de 600 millones de euros que ha anunciado el Gobierno para el sector, no cree que se produzca «una recesión científica».

Para Lora-Tamayo la situación de «restricciones» económicas que sufre la ciencia actualmente «es algo coyuntural» que está dentro del «esfuerzo conjunto de la sociedad» en unos momentos difíciles. Además, ha señalado que el sector lleva realizando políticas de recortes desde 2008 y, a pesar de que en los últimos años «se ha ralentizado el crecimiento del organismo», la situación «nunca ha evitado que el crecimiento en los ‘outputs’ del consejo sigan siendo notables».

Según ha explicado, en una entrevista a Europa Press, la primera línea de actuación del CSIC sería aplicar los recortes a las «inversiones de instalaciones y edificios» mientras que «la última se aplicará al personal, que son el mejor activo del organismo y de la ciencia» y «quienes pueden tirar del carro cuando hace falta». «En lo que concierne al CSIC la prioridad es la capacidad humana y en los recortes que hay que hacer cuando el presupuesto esté definido se intentará no tocar este aspecto», ha apuntado.

En este sentido, el presidente del CSIC ha señalado que todavía están ‘trabajando’ con unos presupuestos que se tienen que confeccionar «por lo que no se conoce el alcance real» que supondrán para el CSIC estos recortes. Lora-Tamayo ha indicado que posteriormente tendrán que tratar con la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela, cuáles son las líneas a seguir en esta época de «restricciones».

Otro de los temas a tratar con Vela es la carta elaborada por los últimos presidentes del consejo y en la que piden que se dote al organismo de mecanismos de gestión y estructura mucho más flexibles. «Esta carta tiene mucha importancia por cuanto estamos en una situación de desventaja con otros organismos de investigación de nuestros homólogos europeos a los que incluso se les supera en algunas áreas, pero ellos sí tienen capacidad de poder gestionar con autonomía y flexibilidad», ha señalado.

Al respecto, ha indicado que este cambio implicaría también «el poder participar en los contratos a investigadores». «Nunca se podrá hacer cosas a favor del contrato de los investigadores mientras no se tenga flexibilidad en el modo de actuación», ha apuntado.

Lora-Tamayo ha explicado que «se han hecho varios intentos» a lo largo de los años. «Cuando presidí por primera vez el CSIC se dejó a las puertas un proyecto de nueva estructura del consejo que mi sucesor recondujo y le dio forma bajo la estructura de una agencia estatal que no ha sido desarrollada en su integridad», ha indicado.

Para el presidente del CSIC estos cambios supondrían «dotar al consejo de una ventaja de homologación competitiva que supondría ponerse al nivel de los demás» aunque ha reconocido que «ahora es un momento difícil» a la hora de hacer peticiones.

LOS CONTRATOS A INVESTIGADORES «AMENAZADOS»

Por otra parte, el físico se ha referido a la desaparición, el pasado 2 de enero, de los becarios del sistema público y concertado de investigación y ha indicado que es algo «positivo» por todas las ventajas que conlleva para el trabajador aunque «igual que las becas, los contratos también cuestan dinero» por lo que «están igual de amenazados por las restricciones».

«La Ley de la Ciencia no deja de ser un marco a nivel de ley y habrá un artículo dentro del texto que señale que los contratos se realizarán dentro de las posibilidades presupuestarias y dentro de la oferta de empleo público», ha explicado y ha apuntado que la desaparición de becas no «es tan fácil como decir, en vez de beca se le hace un contrato».

En este sentido, «y mirando el vaso medio lleno», Lora-Tamayo ha señalado que «estar dentro de Economía (el Ministerio de Economía y Competitividad)» puede beneficiar a los científicos y al CSIC a la hora de mejorar las condiciones de los contratos «o esa flexibilidad de gestión» que pide el organismo, ya que se trata de uno de los ministerios implicados en esta cuestión. Sin embargo, el presidente del CSIC también señala que «viendo el vaso medio vacío», que «no es un buen momento para hacer nada que pueda afectar a los recursos económicos» del país.

LA X DE LA CIENCIA EN EL IRPF

Preguntado por la iniciativa llevada a cabo por un científico de incluir una casilla de apoyo a la ciencia en la Declaración de la Renta, Lora-Tamayo ha indicado que valora «positivamente cualquier iniciativa que sirva para apoyar la ciencia» y «más hoy en día si se trata en términos económicos».

Por otra parte, el presidente del CSIC ha señalado que el sector científico debe seguir exigiendo calidad en la investigación y excelencia en sus centros. «España tiene que reestructurar sus centros que carezcan de una línea de excelencia y hacer introspección, examinándose continuamente», ha agregado.

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Educación

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