Ene 10, 2012
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‘En la vida todo es verdad y todo mentira’, Calderón convertido en un «Spielberg del verso barroco»

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Ernesto Caballero, actual director del Centro Dramático Nacional, estrena el próximo 12 de enero en el Teatro Pavón ‘En la vida todo es verdad y todo mentira’, un Calderón «poco conocido» que el propio director de escena ha comparado con un «Spielberg del verso barroco».

Este encargo que recibió Caballero del anterior responsable de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, Eduardo Vasco, que ahora asume su sucesora, Helena Pimenta, es una obra que, según ha explicado este martes el director, le descubrió el profesor y catedrático Antonio Regalado. Se trata de un texto cuya última representación fue, nada menos, que en 1856 y que está emparentado con la conocida obra de Calderón ‘La vida es sueño’.

«Es fascinante porque en ella se concitan todos los Calderones posibles», dice Caballero añadiendo que es un «drama filosófico» que muestra el lado «más político» de este insigne autor y en el que Calderón «lanza a Felipe IV, si no una advertencia, sí una escuela para príncipes: ‘Si no eres reflexivo y mesurado puedes acabar como el tirano Focas’. Sus versos eran, desde luego, hojas de instrucciones», argumenta Ernesto Caballero.

REALIDAD Y APARIENCIA

El personaje de Focas, con el que el veterano actor Ramón Barea debuta en el verso, es precisamente el eje de esta historia que reflexiona en torno a la incapacidad del protagonista para discernir realidad de apariencia. La presencia de mucha acción, magos y hechiceros hace además que esta obra sea «una gran historia de aventuras, un retablo barroco», apunta Caballero.

Barea ha confesado ser un «actor asustado» ante este nuevo reto por el que, a la vez, siente la «ilusión» de un primerizo. El actor ha resaltado la manera que tiene Caballero de «salirse de lo convencional» y pedirles «compromiso».

Junto a Barea, el reparto cuenta también con Carmen del Valle (Cintia), Jorge Machín (Leónido), Karina Garantivá (Libia), Jorge Basanta (Sabañón) o Jesús Barranco (Lisipo), entre otros. José Luis Raymond ha diseñado la escenografía del espectáculo, que recuerda a una vieja nave industrial, y Curt Allen Wilmer ha realizado el vestuario, que juega con la piel del ser humano en contraste con la piel animal.

ROMPER TÓPICOS

Ernesto Caballero, que aborda con éste su quinto Calderón, se ha referido también a su intención de «contribuir a romper tópicos» en torno al dramaturgo. «De un lado se le ha presentado como un autor imperial, un sacerdote adusto, y de otro como el autor del honor. No es nada de estas cosas, sino figura cumbre de la literatura», afirma.

Asimismo, el director de escena indica que en esta obra surge un «Calderón radical y sorprendente» que «reflexiona sobre la razón de Estado y la legitimidad del poder y que se declara en contra de que el fin justifique los medios».

Caballero ha precisado que ha sido «muy escrupuloso» en partir del conocimiento exhaustivo de la época y, aunque este Calderón está «pasado por una pátina poética», no hay duda de que es «fiel al espíritu» del escritor. «Es una obra simbólica, caso como una carta de tarot», añade.

El montaje, que estará en cartel en Madrid hasta el 18 de marzo, viajará posteriormente al Festival de Almagro y hará gira por los Festivales de verano.

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Cultura

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