Dic 14, 2011
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¡Fuego al gitano!

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Malas noticias para los homo sapiens sapiens que aún no han perdido la esperanza de sumar un nivel más de evolución, es decir, de alcanzar algo así como un tercer grado, un sapiens al cubo. Los sucesos acaecidos el pasado sábado en el barrio turinés de La Valeta nos confirman, muy a nuestro pesar, que poco ha mejorado nuestra especie desde la bipedestación, ese gran logro que tan pronto nos permitió otear mejor el horizonte para detectar la presencia de depredadores como agarrar un palo para defendernos de los susodichos.

Lamentablemente, el aumento de la capacidad cerebral que acompañó a dicho proceso, nos permitió percatarnos casi inmediatamente (o incluso antes) de que el mismo palo también podía ser empleado para el ataque; y qué mejor víctima para esa primera acción ofensiva que nosotros mismos, que estábamos –y estamos– a mano.

De palos, precisamente, trata esta especie de revival en miniatura de la noche de los cristales rotos cambiando únicamente judíos por gitanos, Alemania por Italia y 1938 por 2011. Al parecer, todo comenzó cuando una chica de 16 años acusó a dos gitanos rumanos de haberla violado para ocultar a sus padres que había perdido la virginidad voluntariamente. La excusa, pésima por cierto, soliviantó los ánimos de unos cincuenta cultos y civilizados italianos que al grito de «¡hay que matarlos!» se lanzaron sobre las chabolas, los coches y las barracas del campamento gitano armados con cócteles molotov, piedras… y sí, también palos.

Por supuesto, la historia no es tan simple. Resulta evidente que, salvo para algún justiciero que hubiera sido trasplantado desde el medievo a la época actual, a la muchedumbre le importaba un bledo el himen de su embustera protagonista (el cual, según se ha informado, era sometido a periódicas revisiones ginecológicas por parte de los padres para verificar su estado). Lo fundamental es que el asunto venía como anillo al dedo para prender una mecha dispuesta, a buen seguro, tanto por el racismo latente en una Europa muy dada a pontificar sobre el bien y el mal como por la enfermiza tendencia hacia a la autoexclusión, la marginalidad y la delincuencia de ciertos grupos gitanos.

En definitiva, una vez más hemos comprobado cómo la pretendida superioridad moral occidental puede retroceder casi instantáneamente a la época salvaje (si es que alguna vez la hemos abandonado). Y es que, en el fondo, ha sido una pena que esto sucediera en Italia y no en algún país «bombardeable». Eso hubiera sido óptimo, pues nos brindaría, como a la turba de Turín, la chispa sentimentalista perfecta para detonar las armas y anestesiar al mismo tiempo nuestras conciencias, tal y como se hizo en 2001 respecto a Afganistán, país que fue invadido con el pretexto de liberar a sus esclavizadas mujeres, las cuales hoy, una década después, ahí siguen enfundadas en sus burkas sin que a nadie le importe lo más mínimo.

El palo –y nosotros mismos– seguimos estando a mano.

Sergio Armas Pérez
A Lucas

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Opinión

Comments to ¡Fuego al gitano!

  • Para nada sirve la comparación entre la persecución de los judíos en la Alemania nazi y la persecución de los gitanos en la Italia del siglo XXI: los judíos eran gente bien adinerada, y los propios nazis admitían que los judíos eran mucho más listos que los arios, que les robaban todas las riquezas, y que por ello había que eliminarlos. En ese sentido, la persecución de los judíos tenía un carácter realmente revolucionario en la confiscación de bienes judíos y redistribución de la riqueza entre los arios. Los romaníes, por el contrario, todos sabemos que siempre prefirieron ser chatarreros antes que banqueros.

    Carlos diciembre 14, 2011 3:02 pm Responder
  • A mí la comparación me parece acertada. Estoy de acuerdo con que lo que realmente movía a los italianos era «el problema gitano». Son esos sucesos los que sirven de pretexto para justificar la xenofobia de algunos. De haber sido italiano el violador, no creo ni que se hubiera convocado una manifestación.
    En pleno siglo XXI hemos aprendido ya lo inhumano de las persecuciones a los judíos, pero aún no hemos reparado en nuestros vecinos gitanos.

    Lucas diciembre 14, 2011 3:51 pm Responder
  • mientras que a los judios se les dio la oportunidad de acercarse a las riquezas y su cultura estaba distpuetsa a ello; los gitanos nunca han sido amantes del dinero ni de las especulaciones, su cultura les inclinaba a las artes.
    La marginalidad ha estado presente en ambos pueblos desde siempre, el judio único se asentaba mejor en una cultura occidental que el gitano, porque que , a la larga sufria menos discriminación. Pero no olvidemos señores, que esto es una persecución racial, igual que lo fue con los judios en su momento: los discriminamos, los llamamos diferentes, decimos que roban y por ultimo les apaleamos. ¿Dónde se perdió la palabra civilización?

    Cathan diciembre 15, 2011 12:23 am Responder
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