Nov 17, 2011
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El acoso a España crece a medida que se acercan las elecciones

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La tormenta financiera que se ha producido en los últimos días se intensifica según se van aproximando las elecciones generales. Los analistas miraban con preocupación a la subasta pública del jueves y todos los pronósticos se han cumplido. El Tesoro ha podido colocar sus obligaciones, pero subiendo los tipos de interés a un 7%, una cifra que no se veía desde 1997. Mientras, la prima de riesgo alcanzaba la barrera psicológica de los 500 puntos. El acoso, dirigido en menor medida a otros países europeos, se hacía notar en prácticamente todas las Bolsas. El Ibex 35 caía ligeramente al término de la sesión.

La presión sobre la deuda española se hacía patente desde la apertura. Antes de conocer los resultados de la subasta pública, la prima de riesgo ya marcaba un nuevo máximo de 485 puntos básicos con una rentabilidad récord del 6,6%.

Sin embargo, la escalada no había hecho más que comenzar. El diferencial respecto a la deuda alemana, considerada la más segura, ha llegado a rozar los 500 puntos, con un rendimiento del 6,76%. La noticia ha sembrado el nerviosismo en la Unión Europea y, especialmente, en el Gobierno español. Con esa prima de riesgo, otros países se vieron obligados a solicitar el rescate financiero. No ha sido así en Italia. El país transalpino ya superó esa barrera el pasado martes y su diferencial se ha mantenido este jueves en los 530 puntos.

En el caso español, el detonante de esa subida ha sido el balance final de la subasta pública. La prima de riesgo española se disparaba tras conocer el alto precio que tendrá que pagar el Estado por colocar 3.562 millones de euros en obligaciones a 10 años: un 7,088%. Nunca antes desde la llegada del Euro se había visto una rentabilidad tan alta. De hecho, para encontrar una cifra similar habría que remontarse a 1997.

Los analistas consultados por Europa Press ya habían pronosticado esta subida de tipos, después de que el martes se alcanzaran niveles máximos en la subasta de letras. Este precedente, unido a que el miércoles el Gobierno recortó medio punto su previsión de crecimiento para 2011, hizo saltar las alarmas.

Ahora, de cara al futuro, los analistas coinciden en afirmar que las dudas continuarán afectando al Tesoro, obligándole a elevar la rentabilidad en las cinco emisiones que se celebrarán antes de que acabe el año. La más cercana está prevista para el 22 de noviembre y el Gobierno ya ha avisado de que no piensa hacer cambios en el calendario.

El acoso está siendo, principalmente, a España, pero la del jueves ha sido una jornada negra para muchos países europeos. La prima de riesgo francesa, muy alejada de los 500 puntos básicos de la española, también era motivo de preocupación al superar por primera vez en su historia los 200 puntos, con un rendimiento del 3,79%.

Tan sólo el Banco Central Europeo (BCE) ha sido capaz de contener el nerviosismo de los inversores con la compra masiva de deuda en el mercado secundario. Su intervención ha servido para que las primas de riesgo se relajasen notablemente: la española cerraba con 463 puntos, la italiana bajaba hasta los 482 y la francesa lograba alejarse del máximo de los 200 puntos.

La actuación del BCE también ha sido decisiva para contener las caídas en las principales Bolsas europeas. Prácticamente todos los selectivos se encontraban en rojo a mitad de la sesión, pero poco a poco las caídas se han ido suavizando: el Cac parisino ha perdido un 1,9% y el Dax de Francfort un 1,2%. En España, el Ibex 35 ha esquivado mejor las pérdidas, cediendo un ligero 0,4%, aunque no ha podido mantener la cota de los 8.300 enteros. «Al final nos podemos dar por satisfechos», decía la analista de Renta 4, Nuria Álvarez, a Europa Press.

UN DURO FINAL DE AÑO

En su conjunto, la jornada del jueves ha superado con creces a las anteriores y ha puesto de manifiesto que la presión a España se está incrementando a medida que se aproximan las elecciones. El candidato que salga de las urnas tendrá que lidiar con esta situación, y el futuro presidente según todas las encuestas, Mariano Rajoy, no es ajeno a ello. El candidato popular no ha descartado que se tomen medidas extraordinarias antes de la toma de posesión, prevista para el 13 de diciembre.

«Si hubiera algún tipo de problema, no creo que haya ninguna dificultad para llegar a algún entendimiento (con el Presidente saliente, José Luis Rodríguez Zapatero) en defensa del interés general de todos. Estoy absolutamente convencido de que no habría ni el más mínimo problema ni por su parte, ni por la mía», ha concluido.

La posibilidad de que ocurra algún contratiempo de aquí a diciembre se ha planteado en una jornada en la que la pregunta más repetida ha sido si España necesitaría un rescate financiero. La ministra de Economía, Elena Salgado, ha sido contundente: «absolutamente no».

En declaraciones a la Cadena SER, recogidas por Europa Press, Salgado ha descartado la posibilidad de un rescate financiero y ha afirmado que la sostenibilidad de la deuda española «está fuera de toda duda». Para contagiar su confianza, ha informado de que la partida de los Presupuestos de 2011 destinada a pagar los intereses de la deuda, que ascendía a 27.000 millones, cerrará el ejercicio por debajo de esa previsión.

«Vamos a gastar, incluso con estas tensiones, 3.000 millones menos, con lo cual la deuda es perfectamente sostenible, aunque desearíamos pagar precios más bajos porque los fundamentales de nuestra economía dicen que deberíamos pagar menos», ha añadido.

EL PAPEL DEL BCE, A DEBATE

Salgado ha insistido en que la solución a la crisis de deuda debe ser coordinada en el seno de la UE, porque se han producido ataques sistémicos a la deuda soberana de al menos 12 de los 17 miembros de la zona euro, y hoy «le ha tocado el turno a España».

En este sentido, la responsable de Economía se ha mostrado partidaria de actuar simultáneamente en dos líneas: que el BCE compre deuda de los países europeos, iniciativa puesta en práctica en la jornada del jueves, y que los países de la zona euro se comprometan a seguir con el proceso de consolidación fiscal.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se ha reafirmado en esa idea y ha insistido en la necesidad de que haya «un gobierno europeo que tome decisiones» y un BCE «que sea en efecto un banco que defienda la política común y a sus países», ya que «para eso se les ha transferido parte del poder».

La actuación o no del BCE es el principal debate que divide a políticos y economistas. El portavoz de Asuntos Económicos, Amadeu Altafaj, ha eludido esta cuestión y ha dado prioridad a que se pongan en marcha «rápidamente» las medidas acordadas.

«Esto no hace más que subrayar la importancia de aplicar los acuerdos, en particular los alcanzados por la eurozona en la cumbre del 26 de octubre», ha resaltado. Los líderes europeos descartaron en esta cumbre recurrir al BCE para apalancar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF).

Respecto a la situación específica de España, el portavoz ha aconsejado al futuro Ejecutivo que, sea cual sea su ideología, adopte medidas «creíbles en cuanto a la posibilidad de alcanzar metas» y ha recordado, poniendo como ejemplo a Grecia e Italia, que «la confianza no se recupera de la noche a la mañana porque se haya nombrado a una persona al frente del Gobierno».

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