Oct 20, 2011
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El patio de Esperanza no es particular

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La finca urbana en la que reside Esperaza Aguirre recibió en la madrugada de ayer la intempestiva visita de dos individuos que accedieron por la fuerza a su interior sin causar, afortundamente, más que pequeños daños materiales.

Según el atestado policial, los intrusos entraron a un patio, zona común del edificio, tras haber propinado una fuerte patada a la puerta y no portaban «ningún tipo de efectos útiles o herramientas que pudieran facilitar el acceso a alguna de las viviendas». De hecho, lo único que uno de ellos guardaba en su mochila era una bufanda del Real Madrid, por lo que no resulta complicado deducir que el ataque fue más bien el resultado de una borrachera de la misma magnitud que la derrota, horas antes, del Olympique de Lyon (4-0).

Una vez dentro del inmueble, fueron rápidamente detenidos por los agentes de la Guardia Civil que prestan el consecuente y lógico servicio de escolta a la dirigente madrileña sin que ni siquiera pudieran alcanzar las escaleras de acceso a las viviendas. A continuación, fueron trasladados a una comisaría de la Policía Nacional donde, como en todo delito de faltas, no se les detuvo ni se les tomó declaración, aunque sí fueron remitidas las diligencias al juzgado de guardia correspondiente.

Ante tales hechos, Esperanza Aguirre anunció la presentación de una denuncia por allanamiento de morada (tiene perfecto derecho a ello, aunque dicha denuncia no va a llegar a ninguna parte porque su piso no fue asaltado. En todo caso, la debería formular la comunidad –la de vecinos, no la de Madrid– por entrar en el recinto). Además, dijo sentirse «indefensa» por el trato benevolente que recibieron los intrusos, cosa que a buen seguro compartimos la mayoría de los ciudadanos.

No obstante, todos sabemos ya a estas alturas que la presidenta regional es sumamente hábil intercalando en sus declaraciones razonamientos lógicos, dirigidos a los ciudadanos dotados de un minimum de inteligencia, con consignas seudoparanoicas destinadas a soliviantar a sus no pocos hooligans, los cuales no precisan de una explicación demasiado elaborada. Es más, muchas veces –es lo que tiene la idiotez– no necesitan ni media palabra.

Y es que a quienes hayan sufrido robos en sus hogares y hayan visto (o más bien imaginado) cómo las pocas pocas joyas familiares que pudieran tener en casa terminaban en el «Compro oro» más cercano, les debe sonar a tomadura de pelo las alusiones de Aguirre a Rubalcaba o sus insinuaciones de que los borrachuzos, que no ladrones, «deben ser dos indignados de los que protege la delegada del Gobierno en Madrid».

Lamentablemente, y esto lo debería saber quien fue presidenta del Senado, los golfos que le amargan la vida a muchos ciudadanos terminan saliendo de las comisarías y de los juzgados antes incluso que los policías que los llevaron allí, pues los funcionarios deben quedarse a lidiar con el papeleo. En definitiva, que esto es el pan nuestro de cada día, así que su patio, señora mía, no es nada particular.

Sergio Armas Pérez

PS: No resulta menos inquietante que la puerta del lugar donde habita la presidenta de la Comunidad de Madrid pueda abrirse de una simple patada…

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Opinión

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