Ago 3, 2011
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Víctor D’Hondt

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El juego político vuelve a abrirse ante nosotros cuando no han pasado dos semanas siquiera tras cerrarse el escenario electoral con la toma de posesión de los últimos presidentes autonómicos; despejándose, de esta manera, la incógnita suscitada tras la llegada de un mapa municipal y autonómico teñido de azul, aunque no lo suficientemente intenso como para desvelarnos lo que puede suceder de aquí al 20 de noviembre.

La fecha elegida, el 20 de noviembre, no sólo obedece al doble motivo que nos expuso el Presidente del Gobierno en su comparecencia, a saber, por un lado, la aprobación de diversos proyectos legislativos de talante reformista, sin dudar del gran componente electoralista que supone ser aprobadas bajo signo socialista, leyes como la del reconocimiento y protección de las víctimas del terrorismo, o leyes en la tónica del discurso obrero, que siempre antecede a unas elecciones, con leyes como la de la negociación colectiva o mediante la cual resultaran beneficiarias del régimen de la seguridad social los trabajadores agrarios. Dejándose, de esta manera, en el camino otras tan importantes como la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública o la de Gobierno Local o la tan anunciada Ley de Muerte Digna. Y por otro lado, el motivo de que el nuevo gobierno salido de las urnas pueda hacerse cargo del ejercicio económico del próximo año, contradiciendo a toda verdad legal, puesto que la Ley Presupuestaria indica que antes del 1 de octubre de cada año deberá presentarse el proyecto presupuestario para el ejercicio económico del siguiente año, siendo, por tanto, absolutamente necesaria la prórroga de los presupuestos de este año.

Pues bien, además de los motivos anteriormente expuestos por Rodríguez Zapatero concurren otros factores que pueden suponer un panorama favorable para suavizar el batacazo electoral del PSOE. El descenso natural del paro de los meses estivales y la mejora eventual de la economía ante la mayor llegada de turismo que el año pasado, acarrearía un aumento del consumo propiciado también por la previsible llegada de mejores datos económicos provenientes de la Unión Europea. Y son estos datos, que estando más recientemente en la retina de los españoles los que ayudarían a apaciguar el voto de castigo. Ahora bien, hay que contar también que podría coincidir con la fecha del juicio a Francisco Camps y cuya resolución puede afectar a los dos principales partidos. La declaración de inocencia podría suponer un golpe terrible para la esperada remontada del PSOE mientras que su culpabilidad asestaría un golpe quizás menos duro al PP, pero que podría reducir fuertemente su número de votos.

Tampoco podemos olvidarnos de la incidencia que ha tenido el 15-M en las anteriores elecciones, dando mayor protagonismo a partidos como IU y UPyD, y es previsible que tras el apagón que el movimiento tuvo después del 22 de mayo pueda volverse a prender la chispa que inspiró a tanta gente de diversas características e ideologías para salir a plazas y calles y que bien sabemos que continúa viva con actos como el de 19-J. Ahora bien su imposible canalización legislativa, ya que la Constitución impide que una iniciativa legislativa popular afecte a Leyes Orgánicas como la Ley Electoral, favoreció que el movimiento se apagara por momentos al salirse del ámbito de las propuestas que las habían hecho nacer en sus asambleas. Tan sólo con la llegada de un frente común se pueden lograr hechos más

contundentes que los vividos en mayo, un claro ejemplo lo tenemos en la tarde y noche de ayer ante el acceso del símbolo de la indignación, la Puerta del Sol, y es que, los que tomamos parte en las concentraciones y manifestaciones del mes de mayo en Madrid, conocemos lo importante que es el clamor popular, nunca percibiremos la democracia y nuestro papel como ciudadanos de la misma manera.

No es para pasar por alto cómo programas y publicaciones sensacionalistas, políticos, periodistas y distintos personajes de la vida pública nos han recordado en estas fechas lo sumida que sigue aún España en el fantasma de la Guerra Civil, contraponiendo la fecha de la muerte de Franco a la fecha de las elecciones, es un marcador para saber a quién sí y a quién no debemos votar, no olvidemos que nuestro voto debe ser un voto de futuro. El 20 de noviembre no sólo murió un dictador militar, como tanto se empeñan en hacernos recordar algunos, sino que nació también el ideólogo de una dictadura electoral que rige nuestras urnas y nuestro país, Víctor d’Hondt, creador del voto inútil y de hacer que en nuestro país sólo existan dos partidos que predominen en la esfera política. Esta es la única seguridad que tenemos ante los próximos comicios, el sistema electoral y el bipartidismo, el resto tan sólo son conjeturas al aire ante dos personas, Rajoy y Rubalcaba que no generan la suficiente confianza en la ciudadanía como para liderar el país. Este es el momento de votar, no por el menos malo sino votar por el mejor.

Víctor Bethencourt Rodríguez

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Opinión

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