May 24, 2011
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La Universidad de La Laguna analiza durante tres jornadas diferentes iniciativas de innovación en la docencia

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La Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de La Laguna acoge desde hoy martes y hasta el jueves las Jornadas de Innovación en la Docencia Universitaria. En el acto de inauguración estuvieron presentes el vicerrector de Calidad Institucional e Innovación Educativa de la ULL, Hipólito Marrero; el coordinador de la Unidad de Evaluación de Enseñanzas e Instituciones de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca), Laureano González Vega, quien también dictó la conferencia inaugural; y la directora de secretariado de Formación e Innovación Docente de la ULL, María Jesús Cuellar.

Esta primera sesión también ha sido escenario de la entrega de los certificados Audit de la Aneca a varios centros de la ULL que han obtenido esta distinción, la cual señala el adecuado diseño de sus respectivos sistemas internos de garantía de calidad. En concreto, la recibieron las facultades de Bellas Artes, Ciencias de la Información, Ciencias Económicas y Empresariales, Ciencias Políticas y Sociales, Filología, Filosofía, Geografía e Historia y Psicología, y las escuelas universitarias de Ciencias Empresariales, Enfermería y Fisioterapia y Náutica, Máquinas y Radioelectrónica Naval.

Durante sus palabras de presentación, Laureano González aprovechó la ocasión para presentar las principales actividades de la Aneca: la evaluación de profesorado y de titulaciones. María Jesús Cuellar explicó brevemente la estructura de las jornadas, que se centrarán en metodología los dos primeros días, y en nuevas tecnologías el tercero. Por su parte, Hipólito Marrero apostó por la innovación para lograr la calidad en la docencia, «una palabra fácil de pronunciar pero difícil de lograr».

Tras la presentación, Laureano González disertó acerca de qué medidas se deben seguir para alcanzar los objetivos de calidad universitaria. Señaló que se trata de un proceso continuo y, por tanto, exige práctica y revisión constante de procesos y acciones. Dos elementos esenciales para lograrla son la transparencia y, sobre todo, la capacidad de medición de los resultados obtenidos, tanto cuantitativos como cualitativos. En su opinión, la cultura de la calidad debe convertirse en un componente cotidiano de la actividad del profesorado y no un mero «rito» burocrático que se debe cumplir cada cierto tiempo.

En España, la calidad universitaria se contempla como una «garantía de mínimos», es decir, verifica que todas las titulaciones y centros cumplen con unos requisitos básicos. González explicó los diferentes componentes que deben tener las memorias que sirven para diseñar los sistemas internos de garantía de calidad. En especial, recalcó la necesidad de explicar el contenido y objetivos de cada módulo o materia impartida y, sobre todo, qué acciones docente se proponen para alcanzarlos, en las que se valorarán aquellas que sean creativas e innovadoras.

ORGANIZACIÓN Y PLANIFICACIÓN

La organización y planificación previa es esencial, y más en determinados procesos. Señaló, por ejemplo, que una titulación que registre en su primer curso 250 matriculados implica en un futuro a medio plazo habrá que tutorizar y gestionar un número similar de trabajos fin de grado: si eso no se prevé desde los primeros años del título, se podría llegar a una situación de colapso.

La aparición de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación ofrece grandes ventajas docentes, pero también requiere una mayor dedicación de tiempo al profesorado, pues en muchas ocasiones tendrá que diseñar materiales y ampliar sus conocimientos acerca de programas. Por ello, el ponente advirtió del peligro de dedicar más tiempo a la herramienta que a los contenidos propios de cada materia.

Aún así, recursos tecnológicos como los foros y los cuestionarios de autoevaluación pueden ser muy útiles para obtener datos del nivel de seguimiento, comprensión de la materia y, en general, progreso de cada alumno.

Ya más centrado en el propio diseño del título, el ponente se cuestionó si la superación de todas las asignaturas del plan de estudios supone realmente que se han adquirido todas las competencias del título. Por ello, muchas organizaciones externas exigen lo que llaman «hitos» o «rúbricas», es decir, elementos concretos del plan de estudio para demostrar que la formación han servido para que el alumnado adquiera determinada habilidad o conocimiento.

Como conclusiones, el ponente recordó que para propiciar la innovación es necesario planificar y realizar un seguimiento constante de las acciones docentes. Además, las medidas propuestas deben ser sostenibles: en ocasiones, hay herramientas objetivamente útiles que, sin embargo, suponen una carga de trabajo para el profesorado o el alumnado que las convierten en impracticables en el día a día.


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