Abr 18, 2011
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Chucho Valdés: «Yo ya tocaba el piano a los tres años, antes de empezar a razonar»

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«Yo ya tocaba el piano a los tres años, antes de empezar a razonar», ha señalado el artista cubano Chucho Valdés, quien será investido junto a su padre, Bebo Valdés, Doctor Honoris Causa por el Berklee College Music of Boston el próximo 7 de mayo. «Estoy muy feliz con este reconocimiento», confiesa.

Chucho Valdés (Quivicán –La Habana–, 1941) recibe este honor como una «distinción doble», porque se considera un admirador de Bebo «como padre y como músico». «Su obra ha trascendido a todas las generaciones posteriores –y me incluyo yo, porque soy su hijo–«, ha manifestado en declaraciones a Europa Press.

Además, el artista afirma que se trata de un reconocimiento «al jazz latino, a la música cubana, a la música del Caribe y en sí a la música, en todos los conceptos». Sentado al piano y tocando algunas teclas, afirma: «La música es como el aire que respiro y sin oxígeno no podría vivir».

Chucho Valdés cuenta que desde los tres años se sentaba al piano e imitaba todo lo que oía a su alrededor. «Tenía una especie de grabadora en el oído y, cuando escuchaba algo por la radio, me ponía a buscarlo nota por nota –de oído– y lo tocaba», señala.

Según le contaba su madre, cuando era Bebo quien empezaba a tocar, en lugar de entretenerse con los juguetes lo observaba y después trataba de hacer «lo mismo» él solo. «Con cuatro años empecé a ir al conservatorio, recibí clases particulares y él mismo me enseñó también», indica.

PACO DE LUCÍA, UNA «ILUSIÓN»

Algunas de las mayores satisfacciones que le ha dado el mundo de la música ha sido participar junto a su padre en ‘Disco juntos para siempre’, la primera vez que grabaron a dos pianos, o el encuentro en la película ‘Calle 54’, de Fernando Trueba, donde «se siente y se respira» todo el «respeto» entre el padre y el hijo.

Sin embargo, afirma que aún le quedan «muchas cosas por hacer» y uno de sus proyectos es seguir participando con una orquesta sinfónica. Además, entre sus ilusiones, confiesa que está la de poder tocar algún día junto al guitarrista flamenco Paco de Lucía. «Pienso que es uno de los más importantes guitarristas de todos los tiempos», indica.

En este sentido, Chucho Valdés defiende la unión musical del flamenco con los sonidos cubanos porque «tienen mucho que ver rítmicamente y se pueden fusionar muy bien». «El género de la rumba flamenca fue la herencia española, el hijo de la española con el cubano. Tomó los tambores de papá y el cante jondo de mamá e hizo un género de eso», indica.

Recientemente, Chucho Valdés recibió el Grammy en la categoría de Mejor álbum latino de Jazz por ‘Chucho’s steps’. Según ha explicado, se trata del disco «más interesante» que ha creado con este formato, un cuarteto al que añadió dos instrumentos de viento y percusiones. «Se estuvo pensando durante siete años, el tiempo que pasó desde el anterior disco y en el que experimentamos y buscamos elementos diferentes otra vez. El resultado ha sido formidable», declara.

El artista cubano admite que, a pesar de tener la «etiqueta» de músico de jazz latino, puede hacer «cualquier tipo de música». «Es como la medicina: hay especialistas y otros dedicados a la medicina general. Yo entro en esa categoría», afirma Valdés.

Actualmente, imparte clases magistrales de improvisación en el Instituto de Arte de La Habana –uno de los siete conservatorios que hay en la ciudad–, para contribuir a la enseñanza de los nuevos valores del jazz en Cuba. Entre los nuevos nombres, destaca Rolando Luna, Aldo López o Roberto Fonseca.

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Cultura

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