Abr 10, 2011
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Plan de empleo

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¿Somos mejores personas en La Gomera? ¿Más cívicos? ¿Respetamos, por reflejo innato, al otro, al extraño, al vecino, así como su derecho y su propiedad? Falso. Nos comportamos igual que en todas partes y, como en todas partes, respondemos y actuamos de acuerdo al entorno. Sólo que aquí ese entorno es bien diferente. Si se reprodujeran las condiciones económicas, sociales y jurídicas de los cerros de Caracas, nos caeríamos a tiros por los barrancos. El individuo es, sencillamente, resultado de su medio.
¿Qué espera un ciudadano de las administraciones públicas? Resolviendo de un plumazo 50 siglos de organización social, podría decirse que el Hombre creó el Estado para garantizarse la seguridad. Seguridad física, jurídica, económica. Primero fue para todos; después, para unos pocos; y actualmente, en el final de los tiempos, para casi todos de nuevo, aunque no en todas partes. Eso es lo que explica la estampida del Tercer Mundo hacia el primero. Al que emigra no lo seduce el Mercedez Benz. Abandona los Estados inviables porque lo atrae la tranquilidad y la seguridad. Lo atrae una existencia viable. El Mercedez Benz es un añadido, si alguna vez lo consigue.
Volviendo a lo que está más cerca de nuestra piel, podemos recordar cómo durante 2010 se produjeron cada día, y a plena luz del día, clamorosos atracos y asaltos -“ahí mismito”-, en la vecina isla de Tenerife. Los robos, de diversa índole y entidad, ocuparon la mitad de los informativos y desbordaron el tiempo y el esfuerzo de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado. En La Gomera, lo más escandaloso en todo el año fue un escalamiento nocturno en las oficinas de la ITV en San Sebastián y el robo de unas herramientas que se guardaban en una caseta en medio de la nada llegando a Los Aceviños.
Los gerentes de Hipertrébol reportaron una caída del 13,8 por ciento en las ventas en La Gomera, cifra un poco menor que la de su sede central en Tenerife. Sin embargo, si tomamos en consideración que en 2010 se abrió otro establecimiento comercial en la isla, MAXCOOP, que desvió una parte del consumo -mayor o menor, no se sabe, pero una cantidad al fin- aquel porcentaje hubiera sido ostensiblemente menor de NO haberse diversificado las opciones del consumidor. Como en todas partes, el consumo ha caído, pero nunca a los niveles de otras islas.
Las asociaciones caritativas se han visto desbordadas, tanto en Tenerife como en Gran Canaria, ante la afluencia inesperada de solicitantes a sus comedores y almacenes de reparto de bienes. La Casa de Galicia, de Las Palmas, hubo de convocar en más de una ocasión a los donantes, a través de la televisión autonómica, para que aumentaran sus aportaciones o, de lo contrario, no podían cubrir las necesidades de todos los que tocaban a su puerta. Hasta organizaron una gran feria de colecta antes de concluir el año en la que, según información publicada en el diario digital Canariasahora, esperaban “conseguir ayuda para atender las necesidades de unas 70 mil personas de toda Gran Canaria”.
Por su parte, preguntado sobre la actividad de Cáritas en La Gomera, el párroco de la iglesia Nuestra Señora de La Asunción afirmó que en todo 2010 apenas habían tenido trabajo y que, como mucho, esperaban tener que hacer algún esfuerzo en 2011, siempre de acuerdo a lo que auguraban las informaciones en los medios de prensa. ¿Dónde está la raíz de las diferencias en el archipiélago?
Un plan de empleo es, ante todo, un modo de proveer al ciudadano de los medios para ganarse honestamente la vida. Es la respuesta de las autoridades e instituciones que, en tiempos de estrecheces y dificultades, conservan una cuota de conciencia social para con la comunidad. Y, en última instancia, es la raíz de la filosofía política que nutre y compromete al servidor público, responsable de la estabilidad y la paz social que todos exigimos y que, cuando falta, ponemos el grito en el cielo. Unos gastan para evitar el problema. Otros, para reprimirlo, contratan entonces al más improductivo de los sectores: la policía.
Un matrimonio amigo que por su edad no estuvieron entre los mil ciento setenta vecinos que en 2010 pudieron trabajar gracias a los planes de empleo, aseguran que nunca podrían vivir en mejor sitio cuando comparan a La Gomera, porque precisamente gracias a tales acciones “ésta es una isla con una gran calidad de vida”.

Luis Manuel Gonzalez

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Opinión

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