Abr 6, 2011
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Judith Torrea, autora de ‘Juárez en la sombra’: «Allí solo están a salvo son los muertos»

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La periodista Judith Torrea publica el libro ‘Juárez en la sombra. Crónicas de una ciudad que se resiste a morir’ (Aguilar), que incluye algunos de los textos de su célebre blog y relatos inéditos desde la localidad más peligrosa del mundo, en donde la llamada ‘Guerra contra el narco’ ha conducido el horror hasta el paroxismo. Ya son alrededor de 8.300 muertos en cuatro años.

La informadora española, nacida en Navarra hace 37 años, reside en Ciudad Juárez, el lugar que le enseñó «a vivir», y cubre desde hace catorce la información sobre el narcotráfico, el crimen organizado, la inmigración y la política de la frontera entre México y Estados Unidos.

«Son ya cuatro años de la llamada ‘Guerra contra el narco’ en Ciudad Juárez y hay más de 8.300 personas asesinadas. Es una ciudad completamente militarizada, una ciudad que se resiste a morir, donde los únicos que están a salvo son los muertos. Aquí presento una serie de crónicas entrelazadas a golpe de metralleta. Es lo que a mí me sale», explica la autora.

Así, «a golpe de metralleta», la periodista narra la realidad en una ciudad con miles de huérfanos, que creció desmesuradamente en los 60 con las inversiones extranjeras y ahora está desangrándose a causa de la ‘guerra’. Torrea explica que, después del ‘boom’ industrial en la localidad mexicana, los empresarios y las autoridades no se encargaron de retribuir de forma justa a la clase trabajadora, de crear escuelas para sus niños, de darles oportunidades de futuro. Ahora, según ella, el narcotráfico es la salida para muchos jóvenes sin otros asideros.

UN LIBRO PARA «CONTAR LO QUE PASA»

Judith Torrea llega de negro a su cita con Europa Press, con su 1,82 de estatura y con muchas ganas de hablar de su libro, «un paso más» en su lucha por contar «lo que verdaderamente pasa» en la ciudad. «Los que no nos vendemos recibimos mucha presión de las autoridades y los periodistas corruptos, una presión hacia toda voz que denuncie en Ciudad Juárez», dice.

«Hace unas semanas», añade, «se firmó un acuerdo de cobertura informativa de la violencia del crimen organizado. Es un acuerdo para no cubrir los temas de narcotráfico, y eso es muy peligroso. Hubo medios que no lo firmaron. Si los periodistas no contamos lo que tenemos que contar nos convertimos en partícipes de los genocidios, y eso no sucederá conmigo».

En un par de minutos, la periodista se adueña de la conversación, regala tres o cuatro titulares y se indigna ante la «inacción» de los políticos mexicanos y, sobre todo, del presidente Felipe Calderón. «Creo que este libro surge en un momento en que existe una necesidad muy fuerte de saber lo que pasa en Ciudad Juárez, y de luchar contra la visión que dan las autoridades. Yo veo los muertos todos los días y veo una ciudad que está desapareciendo, en donde el peligro es estar vivo. Si ellos lo niegan, no llegará la reflexión».

«Siempre ves al alcalde, al gobernador y a Calderón quejándose de que los periodistas tenemos la culpa de todo. El problema es la realidad, que no hacen bien su trabajo. Luego se informa muy mal, muchos medios reciben dinero y muchos periodistas se autocensuran. En el segundo o tecer país más peligroso del mundo, muchos se autocensuran para no morir», dice.

LA REFLEXIÓN DE LOS CONSUMIDORES

Asimismo, la periodista quiere invitar a esa misma reflexión a los consumidores de cocaína, que con su dinero engrasan el negocio del narcotráfico. «Ahora mismo es un negocio ilegal, y conlleva una responsabilidad. Un vegetariano deja de consumir carne para que no maten animales pero ese mismo vegetariano puede estar consumiendo droga. Gente que me ha leído, me dice eso, que ha dejado de consumir porque ven esa responsabilidad detrás», dice.

En este sentido, la periodista se pregunta por qué el negocio del narcotráfico tene dos caras, el rostro de la violencia en los países exportadores y el rostro de la tranquilidad en los países consumidores. «Se trata de un gran círculo vicioso. Yo creo que la gente tiene que tener una visión más ampia de lo que hace en su vida diaria y de cómo le afecta al otro. Que vean que esas personas que sufren tienen una alma. Cada uno que tome su papel», subraya Torrea.

La periodista, que trabaja como ‘freelance’, empezó a publicar las historias que nadie quería editar en su propio blog, ‘juarezenlasombra.blogspot’, premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital 2010. Ahora planea lanzar una plataforma ‘on-line’ mucho más amplia, y para ello ha tomado bajo su cuidado a un grupo de jóvenes, con el fin de que cuenten lo que ocurre desde el anonimato.

«A estas personas las estoy formando. Espero crear esta plataforma yo sola. La primera plataforma empezaría a funcionar en unos cuatro meses. Y la que me encantaría hacer, una superplataforma, quizá en un año. Es difícil que nos maten la voz si somos muchos», precisa.

Cuestionada por su protección en la ciudad, Judith Torrea esboza una leve sonrisa, tal vez acostumbrada a ese tipo de preguntas. «Me protege el universo», explica. «En Ciudad Juárez el peligro para todos es muy grande. Tengo un buen instinto. No me protege ningún medio, yo creo que es el universo», concluye la periodista.

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Cultura

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