Abr 5, 2011
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El Supremo eleva a nueve años la pena al líder de la mafia rusa

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El Tribunal Supremo ha elevado hasta los nueve años de cárcel la condena de siete años y medio que la Audiencia Nacional impuso en junio de 2010 al líder de la mafia ruso-georgiana, Alexander Zakhar Kalashov, por un delito de blanqueo de capitales, al considerar probada su condición de dirigente de la organización que llevaba a cabo estas actividades delictivas.

Según ha informado el alto tribunal, la Sala Segunda admite parcialmente el recurso presentado por la Fiscalía, que reclamó la aplicación del subtipo agravado de organización en el delito de blanqueo de capitales tras constatar que los condenados formaban parte de una trama criminal cuyo jefe era Kalashov, al que además se impone una multa de 22,5 millones de euros, 2,5 más de los establecidos en la sentencia de instancia.

Kakashov se encuentra actualmente en Georgia, después de que la Audiencia Nacional confirmara su extradición a este país para que cumpliera una condena de 18 años de cárcel que tenía pendiente por un delito de asociación ilícita y el secuestro de un ciudadano estadounidense que permanece desaparecido.

La resolución del Supremo, de la que ha sido ponente el magistrado Joaquín Giménez, también acoge los motivos esgrimidos por la Fiscalía para atribuir los delitos de falsedad en documento mercantil al lugarteniente de Kalashov, Mikhail Mdinaradze, cuya condena pasa de cinco a seis años de cárcel, y a Konstantin Asatiani, al que se aumenta la pena de cuatro a seis años y medio de prisión. Además, ambos deberán satisfacer multas de 10 y 8 millones de euros, respectivamente.

Además, el tribunal eleva de cuatro a seis años y medio la pena de cárcel para Oleg Vorontsov por un delito de blanqueo de capitales en el seno de una organización criminal. Por este mismo delito eleva de tres a cuatro años de prisión la pena impuesta a Alexander Minin y de dos a tres años la aplicada a Natalia Serova.

KALASHOV, ‘LADRÓN EN LEY’

La sentencia del Supremo rechaza todos los motivos de casación formalizados por los condenados a excepción de uno planteado por la defensa de Asatiani, que cuestionaba la naturaleza continuada del delito de blanqueo. El tribunal le da la razón aunque esta consideración no modifica la pena impuesta.

Además, el Supremo rechaza los argumentos de las defensas para confirmar, tal y como hizo la Audiencia Nacional, la existencia de una organización denominada ‘ladrones en ley’ que operaba fundamentalmente en Rusia y Georgia, la consideración de Kalashov como jefe de esta organización y que todo el patrimonio y el dinero que gestionaba la organización provenía de actividades delictivas.

A juicio de los magistrados de la Sala de lo Penal, la consideración de Kalashov como «ladrón en ley» está confirmada por diversos oficios de los servicios de seguridad de la Federación Rusa, así como por otros informes elaborados por los servicios de inteligencia policiales de Alemania, España, Estados Unidos, Bélgica y Georgia.

Tras recordar que el Tribunal de Tiblisi atribuyó a Kalashov la condición de jefe mafioso, el alto tribunal también valora las intervenciones telefónicas ordenadas durante la investigación, entre ellas algunas del propio jefe mafioso en las que él mismo se calificaba como tal y otras de Minin en la misma dirección.

LUCHAR CONTRA LA POLICÍA

A este respecto, los hechos probados de la sentencia del Tribunal de Tiblisi recogían que el propio Kalashov llamó por teléfono al Departamento General de Lucha contra la Delincuencia Organizada de Georgia para exigir de dicho organismo que dejara en paz a los «ladrones en ley» y que, en caso contrario, se unirían todos para luchar contra los organismos policiales de Georgia.

También es relevante una nota dirigida por el Departamento Especial Operativo del Crimen Organizado de Georgia al presidente del Tribunal de la Audiencia Nacional en la que se le comunicaba la imposibilidad de que dos personas citadas por el Ministerio Fiscal no podrían asistir al juicio por no estar «asegurada su seguridad personal, la de ellos y las de sus familias, tanto dentro como fuera de Georgia».

En relación a la cuestión de que todo el dinero blanqueado procede del crimen, el Supremo ha tenido en cuenta los informes policiales aportados a la causa, las declaraciones durante el juicio que realizaron algunos de los condenados y la ausencia de toda explicación «mínimamente razonable» dada por Kalashov para explicar su alto nivel económico.

De igual modo, considera irrelevante que el jefe mafioso no aparezca como titular de las sociedades Sun Invest 2000 y Elviria 2000, a través de las cuales se intentó blanquear el dinero, ya que «la clandestinidad y la destrucción de toda prueba de cargo son las notas distintivas de la delincuencia organizada».

ESPAÑOLES ABSUELTOS

La Audiencia Nacional, además, absolvió de todos los delitos de los que habían sido acusados otros seis procesados en esta causa, entre los que se encontraban cuatro españoles a los que se había implicado en la organización mafiosa, Ángel Blanco, María Flor Casado, Juan Manuel Cantarero y Carlos Antonio Fernández Asensio, bajo las acusaciones de falsedad de documento mercantil y blanqueo de capitales.

Los otros dos absueltos fueron Alexander Gofshtein, abogado de Kalashov detenido en la segunda etapa de la ‘Operación Avispa’, al que el fiscal atribuía los delitos de asociación ilícita y blanqueo de capitales, y Olena Gotsulenko, a la que acusaba de blanqueo de capitales.

El fiscal Anticorrupción José Grinda, que había solicitado 12 años de cárcel para Kalashov, explicó durante el juicio contra el ‘capo’ en la Audiencia Nacional «nadie supo decir a qué se dedicaba», a pesar de que se ha comprobado que las sociedades que dirigía movían importantes cantidades de dinero. Como ejemplo, recordó que el presunto cerebro de la organización posee una tarjeta American Express Centurion, que sólo poseen «300 personas en España» y que requiere gastos anuales de más de 200.000 euros.

DETENIDO EN DUBAI

El presunto líder de la organización fue detenido en mayo de 2006 en Dubai, meses después de que se desarrollara la primera fase de la ‘Operación Avispa’, en junio de 2005, que se saldó con 28 detenidos, entre ellos 22 ‘capos’ de las mafias de la antigua URSS acusados de asociación ilícita, blanqueo de capitales y quiebra fraudulenta. Además, se realizaron 41 registros y se bloquearon más de 800 cuentas bancarias pertenecientes a 42 entidades bancarias distintas.

La segunda fase de la operación tuvo lugar en noviembre de 2006 y acabó con nueve detenidos, entre ellos Oleg Vorontsov, Alexander Gofhstein, Konstantin Asatiani y Carlos A. Fernández Asensio, acusados de crear una red para «auxiliar» a Kalashov, en prisión desde junio de ese año, y «conseguir su libertad y ocultar su responsabilidad penal».

Entre estas actividades se incluía «contactar con personas que influyeran en los magistrados y fiscal encargados de la investigación». Para este fin, como demuestra una conversación telefónica que se le grabó, Voronstov llegó a sugerir regalarle al juez de Vigilancia Penitenciaria «iconos sencillos», dado que había sabido que los coleccionaba.

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Nacional

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