Nov 12, 2010
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La agnosia permanente

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Acabo de terminar de leer un libro que me ha dejado impactada, «Diario» de Helene Berr, un libro escrito por una joven parisina judía que le toco vivir el infierno de la invasión nazi durante la segunda guerra mundial. De tener una vida plácida, cómoda y placentera dedicada al estudio, la música y la cultura; de repente sin ella tener percepción de pertenencia a ningún grupo, y muchísimo menos por razón religiosa, se vio envuelta en la que sin duda es la peor de las tragedias humanitarias que vivió Europa en su historia.

En un momento determinado del diario, hace una serie de reflexiones sobre el comportamiento de la Iglesia católica (como institución), y de los católicos en particular, en concreto, sobre quienes viendo lo que pasaba cada día a su alrededor, lo negaban sistemáticamente. Eran incapaces de revelarse de decir «basta ya», de ponerse de parte de los que sufrían, como sería entendido de un buen cristiano.

Es por ello, por lo que hace la siguiente reflexión: ¿pueden hablar de caridad cristiana estas personas que ignoran lo que es exactamente la fraternidad y la simpatía humanas? ¿Tienen derecho a pretender que son los herederos de Cristo, ese Cristo que era el más grande socialista del mundo y cuya doctrina se basaba en la igualdad la fraternidad de los seres humanos?

No saben siquiera lo que es la fraternidad. La compasión sí, la ofrecen como fariseos, porque la piedad implica casi siempre una idea de superioridad y condescendencia. No es la piedad lo que deben de ofrecer sino la comprensión, la comprensión que les hará sentir todo el carácter profundo e irreductible del dolor ajeno, la monstruosa injusticia de estos tratos, y les sublevará. Magnífica reflexión de alguien que vivía cada día como el último (porque así era), que se sublevaba ante la impasividad de los mismos.

Hoy en día no logro entender esta actitud de la Iglesia católica. Que compadece, pero que no intenta entender (salvo a los que están bajo su manto), que reprocha a unos y estigmatiza a otros según su conveniencia. El viaje del papa a nuestro país ha sido un ejemplo de ello. Habla de la progresiva laicidad de España (cosa que atribuye a la República). Creo, humildemente, que se equivocan; y estas alteraciones traerán estos lodos.

Para comprender los comportamientos humanos hay que tener «empatía» (capacidad para pensar como el otro), y eso a veces cuesta un esfuerzo que es necesario asumir. Mientras tanto, seguirán perdiendo adeptos, que se convertirán en laicos, porque no ven la «comprensión» por ningún lado. Se comprende las debilidades de los suyos (como algo perdonable y asumible con un simple: «lo sentimos»), mientras que otros somos herejes, fariseos, y degenerados enfermos que tenemos trastornos en el comportamiento sexual.

El amor no tiene sexo (esto hoy en día es una obviedad), pero la comprensión, la empatía y la aceptación no forman parte de su liturgia. Mientras tanto, mientras sigan negándonos el pan y la sal; mientras no admitan que el diálogo es eso (un intercambio de opiniones), mientras estén en conocimiento de la verdad absoluta, nos van a tener en frente (seremos laicos orgullosos de serlo). Eso sí, respetamos sus opiniones, pero pedimos lo propio para las nuestras.

María Mercedes Coello Fernández-Trujillo, diputada por Santa Cruz de Tenerife y presidenta de la Comisión de Educación y Deporte del Congreso de los Diputados

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Opinión

Comments to La agnosia permanente

  • ¡Qué graciosa es esta señora! Termina diciendo que respetan las opiniones eclesiásticas y sólo pide «lo propio para las nuestras», todo ello después de soltar perlitas como «no saben siquiera lo que es la fraternidad», «idea de superioridad y condescendencia», además de tildar a los creyentes de «adeptos» y decir que «la comprensión, la empatía y la aceptación no forma parte de la liturgia»… ¡pero si es la base de ella! Siga luciéndose, señora Coello.

    Observador noviembre 12, 2010 2:11 pm Responder
  • Yo pienso que ha encontrado la coartada perfecta para decir a través de la boca de otra persona lo que ella piensa pero no se atreve a decir con tanta claridad. Es curisoso como desde la más absoluta intolerancia e intransigencia se aboga por eso mismo; cómo se critica a la Iglesia y a los católicos de no intentar entender (salvo a los que están bajo su manto), que reprocha a unos y estigmatiza a otros según su conveniencia…mientras hace exactamente lo mismo. En cuanto a esto otro: Para comprender los comportamientos humanos hay que tener “empatía” (capacidad para pensar como el otro), y eso a veces cuesta un esfuerzo que es necesario asumir» y, esto otro: «pero la comprensión, la empatía y la aceptación no forman parte de su liturgia», y otro más: Mientras tanto, mientras sigan negándonos el pan y la sal; mientras no admitan que el diálogo es eso (un intercambio de opiniones), mientras estén en conocimiento de la verdad absoluta, nos van a tener en frente (seremos laicos orgullosos de serlo). Señora Coello, ya sabe, a aplicarse el cuento.

    A predicar con el ejemplo, le sugiero, humildemente noviembre 12, 2010 9:27 pm Responder
  • «La antipatía por no aceptar, claro, al no comprender» por parte de algunos curas porque un niño llora en misa y muchas razones más como en muchos casos sentirse superiores, es lo que ha pasado factura a los pueblos que de alguna manera nos obligan a ir a misa…porque puede ser que esa sea la base de ella pero no la de muchos que no la practican y están dentro, ser la base o conocerla no es la práctica habitual. Ser catequista me bastó para comprender que no quería seguir en esa masa de golpes en el pecho y puñaladas por la espalda, al menos, en gran parte de la experiencia que podría contarle. Es por ello que no creo que el texto haya pretendido ser gracioso sino una reflexión para quienes tienen el deber moral de practicar la comprensión, empatía y aceptación.

    Practicante noviembre 12, 2010 9:45 pm Responder
    • No termino de entender el tercer comentario o no lo veo, al menos, coherente con el nick que se ha puesto. En cualquier caso, no creo que nadie sensato y maduro espere que ser sacerdote implique ser perfecto y carecer de las manías y debilidades que son comunes al ser humano. Todas las personas las tenemos, y conviven con numerosas virtudes que, en la mayoría de los casos, las compensan con creces. Los sacerdotes no son seres de otro planeta, igual que no lo son, por ejemplo, los profesores, que, aunque enseñan, tienen lagunas de conocimiento incluso en la materia de su especialidad. Un buen profesor, está constantemente formándose, tratando de suplir esas lagunas. Un buen sacerdote, hará lo mismo, pero también en materia espiritual y de propio carácter y comportamiento. Yo también he sido catequista y he visto, al contrario al parecer que usted, mucha gente buena, generosa, sencilla, solidaria, noble, que sacrificaba su tiempo y muchas más cosas en virtud de algo en lo que creía humilde pero firmemente (religiosos/as y seglares, grandes y chicos). Personalmente seguro que no estuve en su momento a la altura de las exigencias, quizá no debí ser catequista por mis enormes limitaciones en todos los ámbitos, pero hizo falta, me lo propusieron y yo puse mi disposición, mi ilusión y mi empeño en la tarea. No juzgaba, se los aseguro, a nadie más que a mí; no dí ni una sola puñalada por la espalda a nadie (quizá a alguien no le presté la atención que necesitaba, o le hice cualquier otro daño, no lo sé, pero sí sé que si lo hice fue sin pretenderlo, ni buscarlo). Desde que tuve la suficiente conciencia para elegir personalmente, fui a misa porque quise, tan libre y voluntariamente como elijo otras muchas cosas en la vida. Y creo que merezco, al menos, tanto respeto por ello como cualquier otra persona, sea religiosa o no. Y en cuanto al deber moral de practicar la coprensión, la empatía y la aceptación creo que debe ser consustancial a todo ser humano que pretende vivir en sociedad, sea o no religioso.

      alguien que fue también catequista noviembre 14, 2010 11:56 am Responder
  • Por supuesto catequista, de acuerdo con usted, pero de todo hay en la viña del señor. A cada uno nos ha tocado todo tipo de seres humanos como en cualquier organización.

    Practicante noviembre 14, 2010 9:14 pm Responder

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