Sep 30, 2010
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Se destaca en Lanzarote el papel gastronómico y valor cultural de la sal marina isleña

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La sal marina de las Islas constituye un producto de gran potencial gastronómico de enorme valor cultural y económico, según se puso de manifiesto este jueves en las I Jornadas de Fomento de la Salinas Tradicionales de Canarias, organizadas por el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA) y la Viceconsejería de Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias junto a los productores de sal del Archipiélago.

Según informó el Ejecutivo regional en un comunicado, el encuentro, que contó con la presencia del director del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA), Guillermo Díaz Guerra, el viceconsejero de Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias, Miguel Ángel Pulido, y la consejera de Agricultura del Cabildo de Lanzarote, Nereida Pérez, reunió además a productores, distribuidores y representantes de los subsectores de la restauración y de la hostelería, para definir una estrategia conjunta para salvaguardar la importancia de estos espacios.

En Canarias existen unas 60 salinas, de las cuales sólo nueve se encuentran en producción, de las cuales cinco se encuentran en Gran Canaria, dos en Lanzarote, una en Fuerteventura y otra en La Palma, si bien subsisten restos de otras 11.

Éstas representan paisajes únicos al borde del mar en los que se produce sal marina de forma artesanal, con un valor ecológico incalculable y propiedades que la convierten en un producto especialmente recomendable para el consumo humano por sus beneficios para la salud.

CONCIENCIAR A LOS CONSUMIDORES

En el transcurso de la jornada se puso de manifiesto la necesidad de coordinar acciones para concienciar a los consumidores de la calidad de las sales marinas obtenidas en las Islas y potenciar el valor comercial de estas producciones, impulsando así la recuperación de los sitios en los que se genera, muchos en situación de abandono.

«Las salinas canarias tuvieron un peso enorme en el plano nacional e internacional, pero desgraciadamente hoy en día no se encuentran en el lugar que les corresponde, por ello estamos tratando de poner en valor este alimento tradicional de Canarias, cuya composición lo hace excelente y exquisito al paladar, diferente de otras sales», explicó Guillermo Díaz Guerra.

Asimismo, se abordaron también diferentes aspectos relacionados con esta actividad como la situación de la tramitación de la Ley de las Salinas Tradicionales Españolas, y de la Denominación de Origen Protegida ‘Sal Marina de Canarias’, marca colectiva cuya imagen, basada en un diseño de César Manrique, fue presentada en la reunión.

En este sentido, Díaz Guerra señaló que esta figura de protección europea, cuya solicitud debe ser formulada por los productores y que avala el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria, supondría el acceso a ayudas de la Unión Europea, al tiempo que garantizaría a los consumidores que se realiza un control que acredita una calidad superior a la de la sal tradicional.

Además de la gran calidad de las sales canarias, subrayó la importancia patrimonial e histórica de las salinas, espacios que, como apuntó, representan uno de los parajes más bellos y singulares de nuestro territorio.

Durante el encuentro, especialistas procedentes de Cabo Verde y Formentera expusieron las actuaciones que se están desarrollando en estos lugares para impulsar la comercialización del este producto, uno de los aditivos más antiguos y usado en nuestra alimentación.

NUEVE SALINAS ACTIVAS

Los asistentes al encuentro tuvieron la oportunidad de visitar las Salinas del Janubio, situadas en el municipio lanzaroteño de Yaiza. Este espacio del siglo XIX, tiene una extensión de más de 170 hectáreas, puede llegar a producir unas 3.000 toneladas anuales de sal, y constituye una de las salinas de mayor tamaño y riqueza paisajística de las Islas.

Si bien mayoría de las salinas de Canarias fueron construidas en la primera mitad del Siglo XX, algunas que aún se conservan datan del Siglo XVI, representando entornos emblemáticos del paisaje canario y que son un claro referente de la explotación sostenible de los recursos. Prácticamente todas están protegidas como Bienes de Interés Cultural o siguiendo diferentes fórmulas que permiten preservar sus valores naturales y paisajísticos.

La sal natural, como la que proviene del mar, aporta también decenas de minerales que en pequeñas cantidades necesita el organismo para su adecuado funcionamiento y la formación de huesos, sangre y tejidos.

Finalmente, la sal canaria es muy apreciada internacionalmente por la limpieza de su obtención, sin mezcla de tierra bases, que son las que aportan la coloración blanca que tiende a marrón de las salinas del sur de España, mientras que la canaria, por su limpieza, presenta una coloración blanca azulada.

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