Sep 10, 2010
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Un proyecto europeo revela una reducción del consumo de antibióticos si el médico determina la afección del paciente

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El proyecto europeo denominado Happy Audit revela que es posible una disminución de la administración de antibióticos si el médico cuenta con una intervención que le ayuda en la determinación del tipo vírico o bacteriano de la afección del enfermo, así como la necesidad de educación de los pacientes que «presionan» a sus doctores para que les prescriban estos medicamentos.

Un alto consumo de antibióticos conduce a un aumento en el número de infecciones causadas por bacterias resistentes asociadas con el incremento de la mortalidad, hospitalización prolongada y aumento de costos. De hecho, la resistencia a los antibióticos en la Unión Europea supone 25.000 muertes al año y un coste económico de 1.500 millones de euros anuales «por la pérdida de productividad y los costes asociados al tratamiento sanitario».

Así lo afirmó este viernes la representante de la dirección de Salud y Consumo de la UE, Isabel de la Mata, en rueda de prensa en Las Palmas de Gran Canaria en la presentación de los resultados del citado proyecto Happy Audit a fin de mejorar el uso de los antibióticos y la atención de las infecciones respiratorias (IR) en Atención Primaria mediante programas de intervención dirigidos a los médicos y pacientes.

El proyecto, que cuenta con una financiación de 1,5 millones de la UE, empezó en 2007 con 618 médicos de Atención Primaria de Dinamarca, Suecia, Lituania, Rusia, España y Argentina. La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) ha sido «la única universidad española participante», destacó el vicerrector de Investigación Desarrollo e Innovación de la ULPGC, Fernando Real Valcárcel.

La mayor participación fue de médicos españoles, que representaron la mitad del total (309 de 617). La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria lideró el ‘audit’ en España. Entre los médicos españoles, participaron médicos de familia de Gran Canaria y de Fuerteventura y entre todos los médicos participantes registraron más de 50.000 pacientes con infecciones respiratorias en los inviernos de 2008 y 2009.

EL 90%, PRESCRITOS POR MÉDICOS GENERALISTAS

Aproximadamente 90 por ciento de todos los antibióticos son prescritos por médicos generalistas y 60 por ciento de éstos son para pacientes con infecciones del tracto respiratorio.

Isabel de la Mata incidió en que la UE ha destinado en los últimos diez años unos 200 millones de euros a proyectos relacionados con los antibióticos y explicó que este tipo de estudios «se tienen en cuenta». No en vano el Consejo aprobó en 2002 y 2009 recomendaciones sobre el uso adecuado de estos fármacos.

Asimismo, recordó que en abril se publicaron los resultados del Eurobarómetro específico del uso de antibióticos, que desveló que el 40 por ciento de los europeos ingirió antibióticos en 2009, y lo más preocupante es que un tercio de esta cifra lo utilizó por una infección viral y «al 95 por ciento se lo prescribió un médico».

Añadió que el 53 por ciento de los pacientes creen que los antibióticos «sirven para matar los virus y esta concepción errónea», esta idea la piensan sobre todo los jóvenes de 15 a 24 años, población que, sin embargo, «es la que mejor responde cuando se les informa».

DIFERENCIAS ENTRE PAÍSES

Se prescriben antibióticos en aproximadamente la mitad de las consultas referidas a infecciones respiratorias, pero la frecuencia y el tipo de antibiótico difiere significativamente entre países, subrayó el médico y profesor de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), Lars Bjerrum.

Generalmente, la Penicilina V es el antibiótico predominante en los países nórdicos, mientras que la amoxicilina y las combinaciones de amoxicilina son los antibióticos preferidos en los países del sur de Europa.

Las infecciones del tracto respiratorio con frecuencia son inofensivas, autolimitadas y en la mayoría de los casos los pacientes mejoran sin ningún tratamiento específico.

La mayoría (90%) de las infecciones del tracto respiratorio son causadas por virus y los antibióticos son, por lo tanto, improbables de tener algún beneficio clínico. Solamente una pequeña proporción de casos son de gravedad y requieren un tratamiento antibiótico inmediato.

Bjerrum destacó que «hay cada vez más bacterias en el mundo y la situación de hace años cuando los antibióticos eran efectivos para cualquier enfermedad infecciosa no existe hoy día». Igualmente, incidió en que «hay grandes diferencias entre los países, relacionado con la tasa de resistencia (el antibiótico ya no hace efecto porque el cuerpo se ha vuelto resistente a éste) y el uso de antibióticos».

De ahí que considera que para intentar solucionar este problema «los países tienen que colaborar porque las bacterias no respetan las fronteras». «Hemos demostrado que es posible reducir el uso de antibióticos con una intervención adecuada a fin de mejorar la calidad de vida y reducir la tasa de resistencia», recalcó el experto, que espera que esta información «se extienda a todas las áreas de salud», pero admitió que «los responsables para ello son los políticos».

MEJORAR LA CALIDAD DE LA PRESCRIPCIÓN

Los datos recogidos en los registros de pacientes con infecciones respiratorias pusieron en evidencia un amplio rango de problemas de calidad que podrían aumentar las resistencias bacterianas de la población. A partir de los resultados del primer registro (invierno de 2008), el equipo desarrolló programas de intervención específicamente dirigidos a los médicos de cada uno de los países.

El equipo también desarrolló indicadores de calidad para el tratamiento de las IR y creó y distribuyó guías de buena práctica, basadas en la evidencia médico-científica.

Las actividades de intervención consistieron en cursos y seminarios para los médicos e informes con los resultados del primer registro. Esos informes detectaban problemas de calidad del diagnóstico y el tratamiento de los pacientes en la práctica.

DIAGNÓSTICO RÁPIDO

Un elemento importante de la intervención es haber puesto a disposición de los médicos dos pruebas de diagnóstico rápido para uso en la consulta, que les permiten saber si la infección del paciente es de origen vírico (no requiere antibiótico) o bacteriano (requiere antibiótico).

Estas pruebas se llaman strepA (se usa en faringitis y amigdalitis) y la Proteína C reactiva (se usa sobre todo en infecciones de vías respiratorias bajas, para diferenciar entre bronquitis y neumonía). Además se elaboraron y distribuyeron folletos informativos para los pacientes y pósters, que se colocaron en las salas de espera de los centros de salud.

La catedrática de la ULPGC Beatriz González agregó que los test de diagnóstico que se facilitan a los médicos «cuestan y la idea es ver si es un coste efectivo y si compensa que los utilicen», ya que hay un «riesgo de sobreutilización a fin de determinar si se trata de una enfermedad vírica o bacteriana», advirtió.

REDUCCIÓN SIGNIFICATIVA

Según las conclusiones del estudio ‘Happy Audit’, en varios países, y particularmente en Lituania y Kaliningrado (Rusia) hubo una gran reducción de prescripciones de antibióticos, mientras que en España hubo un 30 por ciento de disminución en 2009 respecto a 2008. En los países nórdicos se registró una caída moderada de uso de antibióticos.

La médico pediatra Antonia Pérez, en representación de la Consejería de Sanidad y Consumo del Gobierno de Canarias, hizo hincapié en que este estudio científico impulsa a llevar a cabo «actuaciones y decisiones» en las islas respecto al uso de antibióticos.

En este sentido, reconoció que se están usando los instrumentos de intervención en Pediatría en Gran Canaria y «ha bajado mucho» el consumo de estos medicamentos.

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