Sep 10, 2010
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Medio Ambiente denuncia a un mariscador furtivo habitual que se dio a la fuga tras negarse a identificarse

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Los servicios de Vigilancia de Medio Ambiente del Cabildo interpusieron esta semana sendas denuncias por marisqueo en época de veda y por desobediencia a la autoridad a un mariscador furtivo que fue sorprendido con unos 15 kilos de mejillones en Aguas Verdes (costa de Betancuria). El sujeto rehusó identificarse ante los agente de Medio Ambiente y trató luego de huir en el coche con el que había ido a mariscar con un acompañante.

En la huida realizaron dos paradas, una en Valle de Santa Inés, donde trataron de deshacerse de otros dos sacos que llevaban en el maletero del coche -en los que supuestamente cargaban más marisco-, y otra en Casillas del Ángel, donde finalmente abandonaron el vehículo sin que ni los Agentes de Medio Ambiente ni los agentes del SEPRONA (Guardia Civil), que se desplazaron posteriormente a la zona, pudieran localizarlos.

A pesar de no identificarse, los agentes denunciaron al mariscador tras reconocerlo de otras actuaciones anteriores. Al parecer, el individuo contaba con otras denuncias también por marisqueo ilegal, aunque en los casos anteriores sus acompañantes eran diferentes personas.

Sucesión de los hechos

Los sucesos comenzaron en torno a las 9:30 horas del pasado miércoles 8 de septiembre en la costa de Aguas Verdes (municipio de Betancuria), cuando un grupo de agentes de Medio Ambiente localizaron a un mariscador que se encontraba izando risco arriba un cubo que resultó contener unos 15 kilos de mejillones y varias herramientas para su recolección.

A continuación apareció un segundo individuo a quienes los agentes reconocieron como un mariscador habitual, que cuenta con denuncias anteriores contra él también por marisqueo en época de veda. Ambos mariscadores se negaron a identificarse y desoyeron los requerimientos de los agentes de Medio Ambiente –que tienen rango de autoridad- para que permanecieran en la zona hasta la llegada de los servicios policiales.

Tras simular que pretendían cambiarse de ropa, ambos sujetos arrancaron el coche y trataron de huir, dejando atrás el marisco recolectado y los aparejos. Los agentes siguieron al vehículo hasta el Valle de Santa Inés donde, al parecer, creyendo que habían despistado a sus perseguidores, se detuvieron.

Los agentes fotografiaron a los dos sujetos sacando del maletero otros dos sacos que supuestamente contenían una mayor cantidad de marisco, cuya existencia desconocían los agentes hasta ese momento. Al verse sorprendidos una vez más, recogieron los sacos y emprendieron una nueva huida que les llevó hasta la localidad de Casillas del Ángel (Puerto del Rosario).

Los agentes pudieron localizar allí el vehículo utilizado por los mariscadores, pero no a sus ocupantes, ya que lo habían abandonado. La Guardia Civil, a través del SEPRONA, se unió posteriormente a las labores de búsqueda de los individuos en la zona, sin que finalmente pudieran ser localizados.

La consejera de Medio Ambiente del Cabildo, Natalia Évora, declaró que “es indignante comprobar como hay quien se toma la normativa del marisqueo con esa ligereza, y lo que es peor, con ese desprecio a la autoridad competente”. No obstante, recalcó, “será difícil que en este caso el mariscador pueda escapar de la justicia aunque se haya negado a identificarse. Los agentes lo reconocieron y por lo tanto han actuado como corresponde interponiendo las correspondientes denuncias”.

Una vez más la consejera felicitó a los agentes de Medio Ambiente por su actuación “tanto en este caso como en las innumerables ocasiones en las que demuestran su profesionalidad y compromiso con la protección del litoral majorero y sus recursos naturales”, así como también agradeció nuevamente “la participación de la Guardia Civil, en este caso el SEPRONA, y su colaboración con los servicios de Medio Ambiente”.

Sanciones

El marisqueo ilegal en época de veda se encuentra tipificado en la Ley de Pesca de Canarias como sanción administrativa grave, que puede acarrear multas de entre 301 y 60.000 euros. La desobediencia y la resistencia a la autoridad son infracciones de tipo penal, que puedan acarrear sanciones de cárcel.

Por otro lado, en el caso de atentar un infractor contra una especie en peligro de extinción, como sería el caso de la lapa majorera ( Patella candei), los hechos estarían tipificados como infracción muy grave en la nueva Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad, con sanciones establecidas entre los 200.000 y los 2 millones de euros.

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Fuerteventura

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